"La Eucaristía es 'fuente y cumbre de la vida cristiana'. Los demás sacramentos, y también todos los ministerios eclesiásticos y obras de apostolado, están ligados a la Eucaristía y hacia ella se orientan. Porque en la bendita Eucaristía está contenido todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua." — Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1324

Primera Comunión

Para recibir la Primera Comunión:

Voz de los Santos
San Agustín — Sermón 272:

“Si queréis entender lo que es el cuerpo de Cristo, escuchad al Apóstol; ved lo que dice a los fieles: vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros.

Si, pues, vosotros sois el cuerpo y los miembros de Cristo, lo que está sobre la mesa del Señor es símbolo de vosotros mismos, y lo que recibís es vuestro mismo misterio.

A lo que sois respondéis con el Amén, y con vuestra respuesta lo rubricáis. Se te dice: El cuerpo de Cristo, y respondes: Amén.

Sé miembro del cuerpo de Cristo para que sea auténtico el Amén.”

Se deben presentar a la Parroquia los siguientes

Documentos requeridos

La Primera Comunión en las parroquias de Cali se celebra habitualmente en los meses de mayo-junio y noviembre-diciembre.

Consultar las fechas exactas directamente con el despacho parroquial de su sector.

¿Qué es la Primera Comunión?

La Primera Comunión es el momento en que el fiel recibe por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Es uno de los momentos más importantes de la vida cristiana, porque desde ese día Cristo pasa a ser el alimento permanente del alma.

Sin embargo, la Eucaristía no es un evento único en la vida: es un sacramento que está destinado a ser recibido con frecuencia, idealmente en cada Misa dominical y, si es posible, incluso diariamente.

El Catecismo enseña que “en la Última Cena, la noche en que fue entregado, nuestro Salvador instituyó el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y su Sangre. Lo hizo para perpetuar el sacrificio de la Cruz a lo largo de los siglos, hasta su vuelta, y para confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección” (CIC, n. 1323).

Según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) n.1279

¿De qué trata la Comunión con Cristo?

1. Unión íntima con Cristo

Este es el efecto central y más sublime de la Eucaristía. Al recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, el fiel se une a Él de la manera más profunda que es posible en esta vida.

No es una unión sentimental ni imaginaria: es una unión real, en la que Cristo entra en la persona y la persona entra en Cristo. El Catecismo recoge las palabras del mismo Señor: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él” (Juan 6, 56; CIC, n. 1391).

Esta unión transforma progresivamente al creyente, configurándolo cada vez más a la imagen de Cristo.

Cada Comunión acrecienta la vida de gracia en el alma, fortalece los lazos de amor con Dios y con el prójimo, y alimenta las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad.

El Catecismo enseña que “la Eucaristía conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo” (CIC, n. 1392).

De la misma manera que el alimento corporal sostiene y hace crecer el cuerpo, la Eucaristía sostiene y hace crecer el alma en su camino hacia Dios.

La Eucaristía no solo une con Cristo sino que también limpia el alma de los pecados veniales, es decir, de las faltas cotidianas que debilitan pero no destruyen la vida de gracia.

“Como el alimento corporal sirve para reparar las pérdidas, la Eucaristía también limpia los pecados pasados y preserva de los futuros” (CIC, n. 1394).

Por eso los santos siempre han recomendado la Comunión frecuente como el mejor remedio contra las debilidades del alma. Vale aclarar que la Eucaristía no perdona los pecados mortales: para eso existe el sacramento de la Reconciliación.

La Comunión frecuente y ferviente fortalece al creyente frente a las tentaciones y le ayuda a alejarse del pecado grave.

El Catecismo enseña que “la Eucaristía no está ordenada al perdón de los pecados mortales, eso es propio del sacramento de la Reconciliación. Lo que le es propio es ser el sacramento de los que están en plena comunión con la Iglesia” (CIC, n. 1395).

Al mismo tiempo, la gracia eucarística va fortaleciendo la voluntad y el amor a Dios, de modo que el alma bien alimentada por la Eucaristía se hace cada vez más resistente a las seducciones del pecado.

La Eucaristía no es un acto puramente individual: tiene una dimensión profundamente comunitaria y social.

Quien recibe a Cristo en la Comunión está llamado a reconocerlo también en el rostro de los pobres y los que sufren.

“Reconocer a Cristo en los pobres es inseparable de reconocerlo en la Eucaristía” (CIC, n. 1397).

Por eso la Misa siempre termina con un envío: “Podéis ir en paz”, porque quien ha sido alimentado por Cristo está llamado a alimentar con su vida y su caridad a los demás.

Fundamento Bíblico

Primera Comunión

La Eucaristía es el sacramento central y cumbre de toda la vida cristiana.
En ella, el pan y el vino se convierten verdadera, real y sustancialmente en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.

"Tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed, esto es mi Cuerpo. Luego tomó una copa, dio gracias y se la entregó diciendo: Bebed todos de ella, porque esta es mi Sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados."

— Mateo 26, 26-28

"Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo."

— Juan 6, 51

"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día."

— Juan 6, 54
Lectura complementaria

Noticias sobre la Eucaristía y la Primera Comunión

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