Unción de Enfermos

"La Iglesia cree y confiesa que entre los siete sacramentos existe uno especialmente destinado a reconfortar a los agobiados por la enfermedad: la Unción de los enfermos." — Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1511

Para recibir la Unción de los Enfermos:

Según el Catecismo de la Iglesia Católica y el Código de Derecho Canónico, la Unción de los Enfermos está destinada a los fieles que atraviesan una enfermedad grave, una intervención médica delicada o una situación de debilidad significativa por la edad (CIC, n. 1514-1515 y el Código de Derecho Canónico, canon 1004):

Voz de los Santos
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1520:

“La gracia particular del sacramento de la Unción de los enfermos tiene como efectos: la unión del enfermo con la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia; el consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez; el perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la Penitencia; el restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual; la preparación para el paso a la vida eterna.”

Nota: Para este sacramento la Iglesia no nos ha dejado una cita de santo con fuente primaria exactamente verificable que no ofrezca dudas.

Por eso citamos directamente el Catecismo, que es la fuente oficial y más autorizada de la doctrina católica.

Para solicitar este sacramento

Orientaciones para solicitar la Unción

La Unción de los Enfermos no requiere documentación previa. Es un sacramento de acompañamiento espiritual para fieles bautizados que atraviesan una enfermedad grave, una intervención médica delicada o una situación de debilidad significativa por la edad. Para solicitarlo, se recomienda:

No es necesario esperar a los últimos momentos de vida para solicitar la Unción.

Este sacramento puede recibirse cuando la enfermedad, la edad avanzada o una condición de salud importante hacen necesario el consuelo y la fortaleza de Dios.

¿Qué es la Unción de Enfermos?

La Unción de los Enfermos es el sacramento por el cual Cristo acompaña de manera especial a quienes atraviesan una enfermedad grave, una intervención médica delicada o una situación de debilidad significativa por la edad.

Por medio de este sacramento, la Iglesia ora por la persona enferma y la unge con el óleo bendecido, pidiendo al Señor consuelo, fortaleza, paz y ánimo para vivir este momento con fe y esperanza. El Catecismo enseña que la Unción confiere una gracia particular al cristiano que enfrenta las dificultades propias de la enfermedad o la vejez (CIC, n. 1520).

No es necesario esperar a que la persona esté en sus últimos momentos de vida. La Unción puede solicitarse cuando la salud se encuentra seriamente afectada o antes de una cirugía importante.

Este sacramento también puede recibirse más de una vez, si la enfermedad se agrava, aparece una nueva condición de salud o la persona vuelve a encontrarse en una situación delicada (CIC, n. 1515).

Según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) n. 1520-1523

¿Por qué Ungirse durante la enfermedad o la vejez?

1. Unión del enfermo con la Pasión de Cristo

La Unción de los Enfermos une de manera especial a la persona enferma con Cristo, que también experimentó el sufrimiento y lo asumió por amor.

Esta unión no elimina necesariamente el dolor, pero ayuda a vivir la enfermedad con fe, esperanza y confianza en Dios. El enfermo no queda solo en su sufrimiento: Cristo lo acompaña, lo fortalece y le concede su gracia.

El Catecismo enseña que, por este sacramento, el enfermo puede unirse más íntimamente a la Pasión de Cristo y ofrecer su sufrimiento por el bien de la Iglesia (CIC, n. 1521).

La Unción de los Enfermos concede una gracia de consuelo, paz y fortaleza espiritual. En medio de la enfermedad, este sacramento ayuda a la persona a confiar en Dios y a vivir su situación con fe y esperanza.

La paz que ofrece este sacramento no es solo tranquilidad emocional. Es una gracia interior que sostiene al enfermo, fortalece su ánimo y le recuerda que Cristo lo acompaña en su sufrimiento.

El Catecismo enseña que uno de los frutos de la Unción es el consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez (CIC, n. 1520).

Cuando la persona enferma no puede recibir el sacramento de la Reconciliación, la Unción de los Enfermos puede conceder también el perdón de los pecados, siempre que exista una disposición interior de arrepentimiento y confianza en la misericordia de Dios.

Este sacramento manifiesta la cercanía de Cristo en los momentos de mayor fragilidad. Dios no abandona a sus hijos en la enfermedad, sino que los acompaña con su gracia, los fortalece y los llama a volver a Él con un corazón confiado.

El Catecismo enseña que uno de los frutos de la Unción puede ser el perdón de los pecados, cuando la persona enferma no ha podido obtenerlo por el sacramento de la Penitencia (CIC, n. 1520).

La Unción de los Enfermos no debe entenderse como una promesa automática de curación física. Sin embargo, la Iglesia enseña que este sacramento puede contribuir al restablecimiento de la salud corporal, si ello conviene al bien espiritual de la persona enferma.

La gracia de Dios actúa de muchas maneras: fortaleciendo el cuerpo, dando paz al alma, sosteniendo la esperanza y ayudando a vivir la enfermedad con fe. Por eso, este sacramento se recibe con confianza, sin exigir un resultado, sino abriéndose a la voluntad amorosa de Dios.

El Catecismo enseña que uno de los frutos de la Unción puede ser el restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salvación espiritual del enfermo (CIC, n. 1520).

Cuando la enfermedad se agrava o la persona se acerca al final de su vida terrena, la Unción de los Enfermos ofrece consuelo, fortaleza y preparación espiritual para el encuentro definitivo con Dios.

Este sacramento ayuda al creyente a vivir ese momento con fe, esperanza y confianza en la misericordia del Padre. La Iglesia acompaña al enfermo con la oración, la gracia sacramental y, cuando es posible, con la Reconciliación y la Eucaristía como Viático.

El Catecismo enseña que la Unción de los Enfermos completa nuestra conformación con la muerte y resurrección de Cristo, iniciada en el Bautismo, y prepara para el paso a la vida eterna (CIC, n. 1523).

Fundamento bíblico y enseñanza de la Iglesia

Unción de los Enfermos

La Sagrada Escritura muestra la cercanía de Cristo con los enfermos y el cuidado de la Iglesia hacia quienes sufren. Desde los primeros tiempos, la comunidad cristiana ha orado por los enfermos y los ha encomendado al Señor mediante la unción y la oración.

La Iglesia enseña que la Unción de los Enfermos no debe esperarse solo para los últimos momentos de vida, sino que puede recibirse cuando el fiel comienza a encontrarse en situación de peligro por enfermedad o vejez (CIC, n. 1514).

“¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al enfermo: el Señor le devolverá la salud, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados.”

— Santiago 5, 14-15

“Expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.”

— Marcos 6, 13

“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.”

— Mateo 11, 28
Lectura complementaria

Lecturas sobre la Unción de los Enfermos

Recursos pastorales para comprender mejor este sacramento, el acompañamiento espiritual en la enfermedad y la esperanza cristiana ante el sufrimiento.

Artículos y recursos pastorales para comprender mejor el sentido del Matrimonio cristiano, su preparación y la vida de los esposos en la fe.

Solicitar la Unción de los Enfermos​

Para solicitar este sacramento, se puede dejar la información de contacto y una breve descripción de la situación general de la persona enferma. La parroquia orientará la disponibilidad del sacerdote y los pasos a seguir.

En caso de urgencia, se recomienda contactar directamente a la parroquia o acudir al servicio de capellanía del hospital o clínica donde se encuentre la persona.

Horarios Misa Habitual y demás actividades para vivir la fe en comunidad