Despensa · Vida parroquial · Unción de los enfermos · 13 de septiembre de 2026
Cuando una persona atraviesa una enfermedad grave, la familia puede concentrarse en tantas decisiones que la atención espiritual queda aplazada. Hablar con serenidad sobre la presencia del sacerdote permite escuchar lo que la persona necesita y desea.
Consuelo y fortaleza
La Unción de los enfermos comunica una gracia de consuelo, paz y fortaleza. El Catecismo explica que puede recibirse cuando comienza el peligro por enfermedad o vejez; no se reserva únicamente a los últimos instantes. El sacerdote orienta la preparación y la pertinencia de la celebración.
Una solicitud clara
Al contactar con la parroquia, indique un nombre de contacto, el lugar donde se encuentra la persona y la necesidad general de atención pastoral. Si está hospitalizada, confirme con el centro las condiciones de acceso. Acuerde la visita antes de dar por establecida una hora.
Cuando la persona pueda participar, pregúntele si desea hablar con el sacerdote y qué ayuda necesita para hacerlo. Respete su intimidad y evite contar a otros lo que ha confiado personalmente.
Preparar la presencia
Un entorno tranquilo, un asiento y la disposición de escuchar pueden facilitar el encuentro. La familia puede acompañar con oración y permanecer atenta a las indicaciones del sacerdote y del personal que cuida al enfermo.
El cuidado espiritual acompaña la atención sanitaria. La visita no necesita convertirse en una reunión numerosa: piense en el descanso y las posibilidades reales de la persona.
Para hoy: si ya existe una solicitud pendiente, confirme por el canal parroquial su recepción y coordinación. Una petición enviada no equivale todavía a una visita agendada.
Fuente y orientación parroquial
Catecismo, 1514–1517 y 1520. Orientación pastoral general; no establece disponibilidad inmediata de visitas.
Información y contacto para Unción de los enfermos. Consulte allí la preparación y la disponibilidad de atención.
Pbro. José Octavio Lara Pachón
Parroquia San Pablo VI, Cali
