septiembre 24, 2026

Arrepentirse: cuando el «no» no es la última palabra

ETYMOLOGICA · Biografía de las palabras

Domingo 27 de septiembre de 2026 · XXVI domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A · Mateo 21,28–32

Pbro. José Octavio Lara Pachón

Una palabra del Evangelio cada domingo. Entrega de la semana del 27 de septiembre al 3 de octubre. Leer el Coro de este domingo.

Camino de hierba entre hileras de vides, imagen del paso hacia la viña en la parábola de los dos hijos.
Fotografía: Fotografia Lui Vlad · Unsplash. Imagen evocadora de la viña; no representa el lugar histórico de la parábola.

Una palabra que nos pone en movimiento

—Hay palabras que pesan. «Arrepentirse» parece una de ellas.

—Sí. A veces la asociamos con quedarse mirando lo que hicimos mal. Pero el Evangelio del domingo cuenta algo que nos pone en movimiento: un padre pide a sus hijos que trabajen en la viña. Uno se niega; después cambia y va.

—¿Qué palabra emplea Mateo para ese cambio?

—Μεταμέλομαι, que podemos escribir con nuestras letras metamélomai. Para acercarse a su sonido, léala despacio: me-ta-MÉ-lo-mai. Significa arrepentirse, sentir pesar o reconsiderar una decisión. Su formación reúne metá y un verbo de la familia de mélō, relacionado con importar o preocupar. Sugiere una preocupación que llega después: lo ocurrido empieza a pesar de otra manera. [1]

—Como cuando uno dice: «Ahora me doy cuenta de lo que hice».

—Exactamente. En el relato aparece la forma μεταμεληθείς, metamelētheís: «habiéndose arrepentido». Mateo escribe: ὕστερον δὲ μεταμεληθεὶς ἀπῆλθεν. Podemos traducir: «Pero después, arrepentido, fue». La última palabra importa mucho: fue. Su cambio interior se vuelve acción. [2]

Dos historias que se encuentran al traducir

—¿Nuestra palabra «arrepentirse» viene de ese griego?

—Llega por otro camino: el latín. Procede de la antigua forma española repentirse, que remonta al latín tardío repaenitēre, derivado de paenitēre. El término griego y el español se encuentran en la traducción del Evangelio, aunque tienen historias distintas. [3]

—Entonces, ¿arrepentirse es cambiar de opinión?

—Puede incluirlo. Pero aquí Jesús pregunta quién hizo la voluntad del padre. La parábola nos invita a reconocer el arrepentimiento por el paso que permite dar: cumplir lo pendiente, reparar un daño, retomar una responsabilidad.

—¿Y qué hago con mis primeros «no»?

—Reconocerlos sin convertirlos en una condena definitiva. El hijo había respondido mal; todavía podía responder con sus pasos. Esa es la esperanza que podemos llevarnos del relato.

Para esta semana

¿Qué bien he rechazado o aplazado y todavía puedo realizar?

Mi primera respuesta no tiene por qué ser mi última respuesta.

Fuentes y precisión de lectura

Serie Etymologica · Entrega para el 27-09-2026 · Versión 1.0 · Las invitaciones a la vida son aplicaciones pastorales del relato.

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