Mapoteca · Imagen y territorio · 13 de septiembre de 2026
Un mapa ayuda a leer cuando aclara lo que el texto dice. También puede confundir cuando dibuja con seguridad lo que el relato deja abierto. El paso entre Mateo 18 y 19 ofrece un ejercicio breve de esta distinción.
Una referencia verificable
Mateo 19,1, después de la conclusión del discurso precedente, menciona la partida de Galilea y la llegada a la región de Judea al otro lado del Jordán. La referencia enlaza una transición del relato con nombres geográficos concretos. Conviene leer el versículo antes de trazar un recorrido.
Tres niveles para una ficha
Texto: anote los lugares nombrados y el movimiento que el narrador expresa. Orientación: sitúe Galilea, Judea y el Jordán en un mapa de referencia. Reconstrucción: reserve para un estudio documentado cualquier propuesta de ruta, cruce o etapa intermedia.
Una línea dibujada entre dos puntos parece precisa, pero su precisión gráfica no garantiza su verdad histórica. El relato no enumera aquí todas las jornadas del camino. Tampoco permite calcular, por sí solo, cuántas horas duró el desplazamiento.
Caminar con una pregunta
La lectura puede atender ahora a otra transición: lo escuchado debe acompañar al discípulo cuando cambia de lugar y de interlocutores. Esta es una aplicación espiritual propuesta; no sustituye el trabajo geográfico.
Ejercicio: escriba dos frases. En la primera, indique únicamente lo que Mateo 19,1 afirma. En la segunda, formule una pregunta que exigiría otra fuente para responderse. Conservar esa frontera es una forma de respeto por la Escritura.
Fuente y alcance
Mateo 19,1, edición griega WH 1881. La referencia se presenta en paráfrasis. Esta ficha distingue datos del relato y preguntas de reconstrucción; no ofrece un itinerario arqueológico comprobado.
Pbro. José Octavio Lara Pachón
Parroquia San Pablo VI, Cali
