septiembre 12, 2026

Perdonar desde la misericordia recibida

Scriptorium Lucis · Coro
Lectio completa para el XXIV domingo del Tiempo Ordinario · Ciclo A
Celebración: domingo 13 de septiembre de 2026 · Colombia
Publicación: 12 de septiembre de 2026 · P. José Octavio Lara

Método único Septem Thesis con la Quadriga Aucta integrada.

TEXTUS EVANGELII · Texto completo del Evangelio

Mateo 18,21-35. Incipit: «Entonces Pedro se acercó…»

21 Entonces Pedro se acercó y le dijo: —Señor, ¿cuántas veces pecará contra mí mi hermano y habré de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?

22 Jesús le respondió: —No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

23 Por eso, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.

24 Cuando comenzó a hacerlo, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.

25 Como no tenía con qué pagar, el señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto tenía, para que se pagara la deuda.

26 Entonces el siervo cayó a sus pies y se postraba ante él, diciendo: —Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.

27 Compadecido, el señor de aquel siervo lo dejó libre y le perdonó la deuda.

28 Pero, al salir, aquel siervo encontró a uno de sus compañeros de servicio que le debía cien denarios. Lo agarró y lo ahogaba, diciendo: —Paga lo que debes.

29 Su compañero cayó a sus pies y le suplicaba: —Ten paciencia conmigo y te pagaré.

30 Pero él no quiso. Fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

31 Al ver lo sucedido, sus compañeros se entristecieron profundamente y fueron a contarle a su señor todo lo ocurrido.

32 Entonces el señor lo llamó y le dijo: —Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste.

33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu compañero, como yo tuve misericordia de ti?

34 E indignado, su señor lo entregó a los torturadores hasta que pagara todo lo que debía.

35 Así también hará con ustedes mi Padre celestial si cada uno no perdona de corazón a su hermano.

[D] Nota textual. Traducción de trabajo propia desde el texto griego de Westcott–Hort, 1881, consultado en su reproducción digital. Se contrastaron las diferencias pertinentes mediante el aparato comparativo del SBL Greek New Testament y se consultó la Nova Vulgata como control latino. Esta traducción de estudio no sustituye el texto litúrgico aprobado. No se afirma haber consultado NA28 o UBS5. «Setenta veces siete» admite una discusión de traducción que se explica en I. Texto griego consultado.

Umbral litúrgico

ElementoIdentificación
Celebración y rangoXXIV domingo del Tiempo Ordinario; domingo
Fecha13 de septiembre de 2026
Ciclo dominical y colorA · Verde, correspondiente al Tiempo Ordinario
Primera lecturaSirácida —Eclesiástico— 27,30–28,7
SalmoSal 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12; respuesta tomada de 8a
Segunda lecturaRomanos 14,7-9
EvangelioMateo 18,21-35

La numeración doble del salmo identifica el mismo texto en dos tradiciones de numeración. No se consigna un número de leccionario colombiano que no se haya verificado.

La ficha dominical de la Conferencia Episcopal de Colombia confirma la fecha y estas lecturas. Sirácida interroga al que guarda rencor; el salmo recuerda la misericordia de Dios; Pablo afirma nuestra pertenencia al Señor; el Evangelio confronta la contradicción de recibir perdón y negárselo al hermano. Fuente litúrgica colombiana.

CLAVIS · Clave · Tesis central

El Padre ofrece una misericordia que excede nuestra capacidad de restitución y llama al discípulo a comunicarla al hermano: el perdón recibido es gratuito, pero rechazar deliberadamente la misericordia hacia el otro tiene consecuencias ante su juicio.

La parábola mantiene unidas la gratuidad inicial y la seriedad del desenlace. Ninguna de las dos puede eliminarse para hacer más cómodo el texto.

SIGNA TEXTUS · Signos del texto

SignoFunción
Siete / setenta veces sieteDesborda el cálculo del perdón.
Diez mil talentosPresenta una deuda humanamente desmesurada.
La compasión del señorOrigina la liberación y la remisión.
El compañero agarrado por el cuelloHace visible la misericordia rechazada.
El corazónSitúa el perdón en la verdad interior de la persona.

[D] dato verificable · [I] inferencia interpretativa razonable

H₀ · Tesis cero: prejuicios

Antes de interpretar, reconocemos seis precomprensiones que pueden acompañar nuestra escucha:

1. «Perdonar consiste en llevar una cuenta y conceder algunas oportunidades».

2. «Si me sigue doliendo la ofensa, todavía no he perdonado».

3. «Perdonar exige actuar como si nada hubiera sucedido».

4. «Para que Dios me perdone, primero debo reunir suficientes méritos».

5. «Una vez recibido el perdón de Dios, mi conducta posterior ya no afecta mi relación con él».

6. «Esta parábola está dirigida principalmente a las personas que me han ofendido».

Suspendemos provisionalmente estas conclusiones. El relato comienza con Pedro preguntando por su propio deber hacia su hermano.

H · Lectura horizontal

Pedro se acerca a Jesús con una pregunta cuantitativa: cuántas veces habrá de perdonar. Jesús responde con una expresión numérica desbordante y cuenta una historia.

En ella, un rey inicia una rendición de cuentas. Un siervo aparece como deudor de una suma desmesurada y queda expuesto, junto con su familia, a una pérdida total. Suplica tiempo. Recibe algo mayor: libertad y cancelación de la deuda.

El relato cambia de escenario. El siervo sale y encuentra a un compañero que le debe una cantidad mucho menor. Ahora él ocupa la posición de acreedor. Su compañero repite una súplica casi idéntica a la que acaba de pronunciar él mismo. Sin embargo, la respuesta es opuesta: se niega y lo encarcela.

Los otros compañeros ven, se entristecen y comunican lo ocurrido. El señor vuelve a llamar al primer siervo. Su pregunta proporciona la clave interpretativa: la misericordia recibida debía convertirse en misericordia ofrecida.

El desenlace es severo. Jesús lo dirige a sus interlocutores mediante la referencia al Padre celestial y al perdón de corazón.

El tono pasa de la pregunta confiada a la amenaza, de la amenaza a la liberación, de la liberación a la violencia y de la violencia al juicio. La repetición de las súplicas permite reconocer que el siervo ha encontrado, en otro, su propia situación.

Movimiento narrativo: pregunta por el límite → deuda desmesurada → súplica → perdón → súplica del compañero → negativa → intervención comunitaria → juicio → llamada al corazón.

Mateo 19,1 cierra este discurso y abre un desplazamiento de Jesús. La perícopa constituye, por tanto, la conclusión del gran discurso comunitario del capítulo 18.

QUADRIGA · Los cuatro sentidos integrados: litteralis, lo que sucede y significa en el relato; allegoricus, su iluminación en Cristo; tropologicus, la conversión que reclama; anagogicus, su horizonte de juicio y comunión definitiva.

I · Tesis textual y literal

1. Delimitación y lugar en Mateo

El capítulo 18 comienza con la pregunta de los discípulos sobre quién es el mayor en el reino de los cielos. Jesús sitúa en el centro al pequeño, advierte contra el escándalo y el desprecio, habla de buscar al extraviado y enseña cómo tratar al hermano que peca.

Mateo 18,21-35 recoge ese recorrido. La palabra hermano enlaza la pregunta de Pedro con el procedimiento de corrección de 18,15-20 y con la conclusión de 18,35.

[D] En el contexto inmediato, Jesús ha hablado tanto de corregir como de perdonar. Por ello, el perdón de esta perícopa no puede interpretarse como abolición de toda corrección.

[I] El discurso construye una comunidad que busca recuperar al hermano y proteger a los pequeños. Su unidad exige verdad sobre el pecado y una disposición persistente a la misericordia.

La parábola de los dos deudores en Lucas 7,41-43 ofrece una afinidad temática, pero es otra narración. Lucas 17,3-4 constituye un paralelo más próximo para el vínculo entre pecado, corrección y perdón repetido. Mateo presenta aquí una composición propia, organizada alrededor del rey y los dos siervos.

2. Lugar histórico y cultural

El relato utiliza un mundo de relaciones desiguales: rey, siervos, deudas, venta de personas, prisión y torturadores. Ese mundo proporciona las imágenes de la parábola; no se convierte por ello en un orden social aprobado por Jesús.

[D] El texto no identifica al rey, no nombra su reino y no explica cómo se contrajo la primera deuda.

[I] La magnitud de la suma permite imaginar una responsabilidad económica considerable. Sin embargo, llamar al deudor «ministro de Hacienda», «gobernador provincial» o «recaudador corrupto» sería una reconstrucción no exigida por el pasaje.

El término traducido por siervo, δοῦλοςdoûlos—, puede designar a una persona esclavizada. «Siervo» conserva un uso bíblico reconocible, pero no debe hacer desaparecer la subordinación efectiva del personaje.

Los cien denarios tampoco equivalen a una moneda insignificante. Mateo 20,2 presenta un denario como salario diario en otra parábola. La comparación permite apreciar una obligación relevante para un trabajador, aunque mucho menor que diez mil talentos. No es necesario convertir esas sumas a pesos colombianos: una equivalencia moderna daría una precisión engañosa.

El texto griego y el contexto mateano permiten establecer estos elementos sin fijar una localización concreta para la comunidad destinataria ni hacer depender la lectura de una fecha exacta de composición.

3. Crítica textual y decisiones de traducción

La base reproducida es Westcott–Hort, 1881. El contraste con el SBLGNT muestra diferencias que no alteran el movimiento principal del relato:

En 18,21 hay diferencias en el orden de las palabras que introducen a Pedro. En 18,24 aparecen formas verbales distintas para indicar que el deudor fue presentado o conducido ante el rey. En 18,35 el aparato del SBLGNT registra, en la edición bizantina comparada, una ampliación equivalente a «sus ofensas». La base aquí seguida termina con «de vuestros corazones».

Estas observaciones proceden de una comparación de ediciones. No se atribuyen lecturas a manuscritos que no se hayan examinado. Aparato comparativo del SBLGNT.

La diferencia entre «setenta y siete veces» y «setenta veces siete» es fundamentalmente una cuestión de interpretación de la expresión griega, no de dos cifras transmitidas en textos griegos diferentes.

En esta traducción se mantiene «setenta veces siete», en consonancia con la formulación latina septuagies septies. La otra posibilidad se reconoce expresamente. Ninguna autoriza a establecer una cuota final de perdones. Nova Vulgata, Mt 18.

4. Estructura interna

UnidadContenidoFunción
21-22Pregunta de Pedro y respuesta de JesúsPlantea y desborda el cálculo.
23-27El rey y el deudor insolventeRevela la iniciativa compasiva.
28-30El siervo y su compañeroExpone la contradicción.
31-34Testigos, interrogación y juicioFormula la responsabilidad.
35Aplicación de JesúsDirige la advertencia a la comunidad.

5. Quaestio · Pregunta conductora

¿Por qué la misericordia recibida se convierte en una exigencia de misericordia hacia el compañero?

La respuesta deberá surgir de la relación entre el versículo 27 —el señor perdona— y el 33 —el señor pregunta por la misericordia que el siervo debía ofrecer—.

6. Mapa de verbos y acciones

VersículosAcción decisivaEfecto narrativo
21-22Pecar / perdonar / decirJesús transforma la pregunta de Pedro.
23-25Querer ajustar cuentas / deber / no tenerQueda manifiesta la insolvencia.
26-27Suplicar / compadecerse / liberar / perdonarLa respuesta excede la petición.
28-30Agarrar / ahogar / suplicar / no querer / encarcelarLa súplica reconocible encuentra una negativa.
31Ver / entristecerse / comunicarEl daño afecta a la comunidad.
32-34Llamar / recordar / interrogar / entregarLa misericordia recibida fundamenta el juicio.
35Hacer / perdonarLa parábola alcanza a los oyentes.

Los imperfectos que describen la súplica y la violencia hacen perceptibles acciones en desarrollo. Los aoristos presentan acontecimientos completos que hacen avanzar la narración. El aspecto verbal ilumina la forma del relato; por sí solo no permite construir una doctrina sobre la duración psicológica de cada acto.

7. Texto original completo anotado

Se reproduce la perícopa íntegra según la base declarada. La transliteración es una ayuda de lectura; no pretende representar exactamente la pronunciación histórica. Original griego: WH 1881.

Versículo 21

Τότε προσελθὼν ὁ Πέτρος εἶπεν αὐτῷ· Κύριε, ποσάκις ἁμαρτήσει εἰς ἐμὲ ὁ ἀδελφός μου καὶ ἀφήσω αὐτῷ; ἕως ἑπτάκις;

Tóte proselthṑn ho Pétros eîpen autō̂: Kýrie, posákis hamartḗsei eis emè ho adelphós mou kaì aphḗsō autō̂? Héōs heptákis?

«Entonces Pedro se acercó y le dijo: —Señor, ¿cuántas veces pecará contra mí mi hermano y habré de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?»

Clave: El conflicto es personal —«contra mí»— y fraterno —«mi hermano»—. Pedro pregunta por su propia respuesta.

Versículo 22

λέγει αὐτῷ ὁ Ἰησοῦς· Οὐ λέγω σοι ἕως ἑπτάκις ἀλλὰ ἕως ἑβδομηκοντάκις ἑπτά.

Légei autō̂ ho Iēsoûs: Ou légō soi héōs heptákis allà héōs hebdomēkontákis heptá.

«Jesús le respondió: —No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»

Clave: La repetición de «hasta» conserva la forma de la pregunta mientras la respuesta desborda su pretensión de fijar un límite.

Versículo 23

Διὰ τοῦτο ὡμοιώθη ἡ βασιλεία τῶν οὐρανῶν ἀνθρώπῳ βασιλεῖ ὃς ἠθέλησεν συνᾶραι λόγον μετὰ τῶν δούλων αὐτοῦ·

Dià toûto hōmoiṓthē hē basileía tō̂n ouranō̂n anthrṓpō basileî hòs ēthélēsen synârai lógon metà tō̂n doúlōn autoû.

«Por eso, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.»

Clave: «Por eso» vincula la parábola con la respuesta sobre el perdón. La comparación comprende una historia, no una equivalencia aislada entre cada rasgo del rey y Dios.

Versículo 24

ἀρξαμένου δὲ αὐτοῦ συναίρειν προσήχθη εἷς αὐτῷ ὀφειλέτης μυρίων ταλάντων.

Arxaménou dè autoû synaírein prosḗchthē heîs autō̂ opheilétēs myríōn talántōn.

«Cuando comenzó a hacerlo, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.»

Clave: La presentación del deudor introduce una desproporción que gobernará toda la parábola.

Versículo 25

μὴ ἔχοντος δὲ αὐτοῦ ἀποδοῦναι ἐκέλευσεν αὐτὸν ὁ κύριος πραθῆναι καὶ τὴν γυναῖκα καὶ τὰ τέκνα καὶ πάντα ὅσα ἔχει, καὶ ἀποδοθῆναι.

Mḕ échontos dè autoû apodoûnai ekéleusen autòn ho kýrios prathē̂nai kaì tḕn gynaîka kaì tà tékna kaì pánta hósa échei, kaì apodothē̂nai.

«Como no tenía con qué pagar, el señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto tenía, para que se pagara la deuda.»

Clave: La insolvencia compromete toda su existencia familiar y material. El texto describe una amenaza dentro de la ficción parabólica.

Versículo 26

πεσὼν οὖν ὁ δοῦλος προσεκύνει αὐτῷ λέγων· Μακροθύμησον ἐπ’ ἐμοί, καὶ πάντα ἀποδώσω σοι.

Pesṑn oûn ho doûlos prosekýnei autō̂ légōn: Makrothýmēson ep’ emoí, kaì pánta apodṓsō soi.

«Entonces el siervo cayó a sus pies y se postraba ante él, diciendo: —Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.»

Clave: Pide un aplazamiento y promete la totalidad del pago. La narración ya ha establecido que carece de recursos.

Versículo 27

σπλαγχνισθεὶς δὲ ὁ κύριος τοῦ δούλου ἐκείνου ἀπέλυσεν αὐτόν, καὶ τὸ δάνιον ἀφῆκεν αὐτῷ.

Splanchnistheìs dè ho kýrios toû doúlou ekeínou apélysen autón, kaì tò dánion aphē̂ken autō̂.

«Compadecido, el señor de aquel siervo lo dejó libre y le perdonó la deuda.»

Clave: La compasión desemboca en dos actos: liberar a la persona y remitir la obligación. La grafía δάνιον corresponde aquí al préstamo o deuda.

Versículo 28

ἐξελθὼν δὲ ὁ δοῦλος ἐκεῖνος εὗρεν ἕνα τῶν συνδούλων αὐτοῦ ὃς ὤφειλεν αὐτῷ ἑκατὸν δηνάρια, καὶ κρατήσας αὐτὸν ἔπνιγεν λέγων· Ἀπόδος εἴ τι ὀφείλεις.

Exelthṑn dè ho doûlos ekeînos heûren héna tō̂n syndoúlōn autoû hòs ṓpheilen autō̂ hekatòn dēnária, kaì kratḗsas autòn épnigen légōn: Apódos eí ti opheíleis.

«Pero, al salir, aquel siervo encontró a uno de sus compañeros de servicio que le debía cien denarios. Lo agarró y lo ahogaba, diciendo: —Paga lo que debes.»

Clave: Ἔπνιγεν hace visible una violencia corporal. «Paga lo que debes» expresa la fuerza pragmática de una formulación griega literalmente condicional.

Versículo 29

πεσὼν οὖν ὁ σύνδουλος αὐτοῦ παρεκάλει αὐτὸν λέγων· Μακροθύμησον ἐπ’ ἐμοί, καὶ ἀποδώσω σοι.

Pesṑn oûn ho sýndoulos autoû parekálei autòn légōn: Makrothýmēson ep’ emoí, kaì apodṓsō soi.

«Su compañero cayó a sus pies y le suplicaba: —Ten paciencia conmigo y te pagaré.»

Clave: La repetición casi literal de la primera súplica constituye el espejo del relato. En esta base textual, el segundo siervo no añade «todo».

Versículo 30

ὁ δὲ οὐκ ἤθελεν, ἀλλὰ ἀπελθὼν ἔβαλεν αὐτὸν εἰς φυλακὴν ἕως ἀποδῷ τὸ ὀφειλόμενον.

Ho dè ouk ḗthelen, allà apelthṑn ébalen autòn eis phylakḕn héōs apodō̂i tò opheilómenon.

«Pero él no quiso. Fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.»

Clave: El narrador identifica una negativa de la voluntad. No explica la conducta por falta de información o incapacidad económica.

Versículo 31

ἰδόντες οὖν οἱ σύνδουλοι αὐτοῦ τὰ γενόμενα ἐλυπήθησαν σφόδρα, καὶ ἐλθόντες διεσάφησαν τῷ κυρίῳ ἑαυτῶν πάντα τὰ γενόμενα.

Idóntes oûn hoi sýndouloi autoû tà genómena elypḗthēsan sphódra, kaì elthóntes diesáphēsan tō̂i kyríōi heautō̂n pánta tà genómena.

«Al ver lo sucedido, sus compañeros se entristecieron profundamente y fueron a contarle a su señor todo lo ocurrido.»

Clave: Los testigos perciben el daño, se dejan afectar y lo comunican. El episodio tiene una dimensión comunitaria.

Versículo 32

τότε προσκαλεσάμενος αὐτὸν ὁ κύριος αὐτοῦ λέγει αὐτῷ· Δοῦλε πονηρέ, πᾶσαν τὴν ὀφειλὴν ἐκείνην ἀφῆκά σοι, ἐπεὶ παρεκάλεσάς με·

Tóte proskalesámenos autòn ho kýrios autoû légei autō̂: Doûle ponēré, pâsan tḕn opheilḕn ekeínēn aphē̂ká soi, epeì parekálesás me.

«Entonces el señor lo llamó y le dijo: —Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste.»

Clave: El señor recuerda un perdón efectivamente concedido. «Toda aquella deuda» devuelve al oyente a la magnitud inicial.

Versículo 33

οὐκ ἔδει καὶ σὲ ἐλεῆσαι τὸν σύνδουλόν σου, ὡς κἀγὼ σὲ ἠλέησα;

Ouk édei kaì sè eleē̂sai tòn sýndoulón sou, hōs kagṑ sè ēléēsa?

«¿No debías tú también tener misericordia de tu compañero, como yo tuve misericordia de ti?»

Clave: La obligación nace de una relación recibida. El «como yo» establece el fundamento y la forma de la respuesta esperada.

Versículo 34

καὶ ὀργισθεὶς ὁ κύριος αὐτοῦ παρέδωκεν αὐτὸν τοῖς βασανισταῖς ἕως οὗ ἀποδῷ πᾶν τὸ ὀφειλόμενον.

Kaì orgistheìs ho kýrios autoû parédōken autòn toîs basanistaîs héōs hoû apodō̂i pân tò opheilómenon.

«E indignado, su señor lo entregó a los torturadores hasta que pagara todo lo que debía.»

Clave: El juicio devuelve al personaje a la deuda que no podía solventar. La expresión «hasta que» no afirma que llegará a pagar.

Versículo 35

Οὕτως καὶ ὁ πατήρ μου ὁ οὐράνιος ποιήσει ὑμῖν ἐὰν μὴ ἀφῆτε ἕκαστος τῷ ἀδελφῷ αὐτοῦ ἀπὸ τῶν καρδιῶν ὑμῶν.

Hoútōs kaì ho patḗr mou ho ouránios poiḗsei hymîn eàn mḕ aphē̂te hékastos tō̂i adelphō̂i autoû apò tō̂n kardiō̂n hymō̂n.

«Así también hará con ustedes mi Padre celestial si cada uno no perdona de corazón a su hermano.»

Clave: «Ustedes» interpela a la comunidad; «cada uno» conserva la responsabilidad personal; «de corazón» reclama verdad interior.

8. TABULA VERBORUM · Lemas y morfología

Forma y transliteraciónLema / morfologíaSentido y función
ποσάκιςposákisAdverbio interrogativo«Cuántas veces»: abre el problema del cálculo.
ἀφῆκενaphē̂kenἀφίημι; aoristo activo, indicativo, 3.ª singular«Perdonó/remitió»: acto cumplido del señor.
μακροθύμησονmakrothýmēsonμακροθυμέω; aoristo activo, imperativo, 2.ª singular«Ten paciencia»: súplica repetida por ambos siervos.
σπλαγχνισθείςsplanchnistheísσπλαγχνίζομαι; participio aoristo de forma pasiva, sentido deponente«Compadecido»: motivación del acto liberador.
σύνδουλοςsýndoulosSustantivo nominativo singular«Compañero de servicio»: igualdad de condición ante el señor.
ἔπνιγενépnigenπνίγω; imperfecto activo, indicativo, 3.ª singular«Lo ahogaba»: violencia presentada en desarrollo.
ἤθελενḗthelenθέλω; imperfecto activo, indicativo, 3.ª singularCon negación: «no quería/no quiso».
ἔδειédeiδεῖ; imperfecto impersonal«Debías»: obligación de actuar misericordiosamente.
ἐλεῆσαιeleē̂saiἐλεέω; infinitivo aoristo activo«Tener misericordia»: contenido de la obligación.
ἀφῆτεaphē̂teἀφίημι; aoristo activo, subjuntivo, 2.ª pluralCon ἐὰν μή: condición negativa de la advertencia final.

9. Relaciones internas

Dos deudas, dos súplicas, dos respuestas. La semejanza entre las súplicas hace más grave la diferencia entre las respuestas. El primer siervo tiene ante sí una escena que acaba de vivir.

Liberación y encierro. El señor deja libre; el siervo encarcela. La contraposición convierte una disposición interior en actos comprobables.

Totalidad y proporción. La primera deuda se perdona íntegramente. La segunda es menor, pero verdadera. El argumento no requiere negar el daño que existe entre los hombres.

Señor y compañero. El primer siervo actúa como si su condición de acreedor hubiera borrado su condición de compañero. La insistencia en σύνδουλος lo sitúa de nuevo dentro de una relación compartida.

Fraternidad al principio y al final. «Mi hermano», en la pregunta de Pedro, reaparece como «su hermano», en la conclusión de Jesús. La parábola económica queda enmarcada por una cuestión fraterna.

10. Léxico y sintaxis decisivos

a. Perdonar y remitir. Ἀφίημιaphíēmi— puede expresar dejar, soltar o remitir. En esta narración, su objeto económico permite entender el perdón como remisión efectiva de una deuda. En el marco de 18,21 y 18,35, esa imagen sirve para hablar del pecado contra el hermano.

No se obtiene una doctrina completa a partir de la etimología del verbo. Su valor resulta de la acción narrada y de sus objetos.

b. Tener paciencia y perdonar. El primer siervo pide más tiempo. El señor cancela la deuda. Esta diferencia es decisiva: el don recibido excede lo solicitado.

c. «Como yo tuve misericordia». Ὡς κἀγώhōs kagṓ— une comparación y referencia personal: «como también yo». El rey no introduce una regla sin relación con lo sucedido; recuerda la acción que acaba de realizar.

d. «De corazón». Ἀπὸ τῶν καρδιῶν ὑμῶνapò tō̂n kardiō̂n hymō̂n— significa literalmente «desde vuestros corazones». El plural corresponde a los interlocutores. En castellano, «de corazón» conserva el sentido: una respuesta que compromete interiormente a cada persona.

La expresión no exige demostrar una desaparición instantánea de todo sentimiento doloroso. Se opone a una remisión puramente aparente.

e. Control latino. La Nova Vulgata utiliza conservus para el compañero de servicio y de cordibus vestris para la procedencia interior del perdón. Estas correspondencias ayudan a conservar dos ejes del griego: fraternidad de condición y sinceridad del corazón. Nova Vulgata, Mt 18,28-35.

11. Intertextos y paralelos

Génesis 4,24: Lámec y la multiplicación de la venganza. La versión griega de este versículo emplea la expresión ἑβδομηκοντάκις ἑπτάhebdomēkontákis heptá— en el contexto de la venganza de Lámec. La coincidencia verbal con Mateo es comprobable. Génesis 4 en la Septuaginta, edición de Swete.

[I; certeza media-alta] Es razonable reconocer una inversión: una fórmula asociada a la expansión de la represalia se aplica ahora al perdón. Mateo no introduce una cita explícita de Lámec; conviene hablar de eco intertextual.

Sirácida 28,2-5. La primera lectura vincula la renuncia al rencor con la petición de perdón a Dios. Por tanto, la exigencia evangélica tiene raíces en la sabiduría de Israel.

Mateo 6,12.14-15. El padrenuestro y su comentario relacionan el perdón pedido al Padre con el ofrecido a los demás. Es un vínculo explícito dentro del mismo Evangelio.

Mateo 18,15-20 y Lucas 17,3-4. Corrección, arrepentimiento y perdón forman parte de la atención al hermano. Estos textos impiden aislar la misericordia de toda responsabilidad.

Mateo 26,28. La sangre de la alianza, derramada para el perdón de los pecados, ofrecerá el horizonte pascual de la misericordia anunciada por Jesús.

12. Problemas exegéticos específicos

¿Se trata de setenta y siete o de cuatrocientas noventa veces? La construcción griega admite discusión. La tradición de traducción ha conservado ambas posibilidades. La parábola permite resolver el punto decisivo sin fingir una certeza filológica inexistente: Jesús no autoriza a vengarse después de alcanzar una cifra.

¿La deuda menor significa que las ofensas humanas no importan? No. El relato reconoce que hay una deuda. Su desproporción respecto de la primera muestra la amplitud del don recibido; no convierte el sufrimiento humano en una ficción.

¿El rey es una reproducción exacta de Dios en todos sus actos? El versículo 35 exige tomar en serio la referencia al Padre y al juicio. Sin embargo, una parábola comunica mediante una historia y sus relaciones. No obliga a atribuir literalmente a Dios todas las prácticas de una corte antigua.

¿«Hasta que pague» enseña necesariamente el purgatorio? No. Esta expresión, por sí sola, no establece una liberación futura ni identifica un estado de purificación. Dentro de la narración, la insolvencia inicial hace especialmente grave el desenlace. Convertir el detalle en demostración del purgatorio excede su alcance.

¿El perdón inicial era fingido? El narrador afirma que el señor perdonó y el propio señor lo recuerda. La interpretación debe mantener ese dato. El desenlace muestra la gravedad de recibir misericordia y rechazar su exigencia hacia el compañero. La parábola no desarrolla una explicación técnica completa de todas las cuestiones sobre gracia, pecado y perseverancia.

13. Sentido literal integral

Jesús responde a Pedro que el perdón fraterno no puede quedar sometido a una cuenta cerrada. Para mostrarlo, narra cómo un rey cancela por compasión una deuda desmesurada y cómo el beneficiario se niega después a mostrar misericordia a un compañero que le suplica. La negativa provoca la intervención de los testigos y el juicio del señor. Jesús aplica la advertencia a sus discípulos: cada uno está llamado a perdonar de corazón.

Respuesta a la Quaestio: la misericordia recibida funda la obligación porque sitúa al siervo en una relación nueva con su señor y le ofrece una forma concreta de tratar al compañero. Su conducta posterior contradice precisamente el bien del que acaba de vivir.

II · Tesis simbólica con niveles de certeza

NivelQué puede sostenerseLímite
CERTEZA ALTALa deuda cancelada representa, dentro de la aplicación de Jesús, el perdón recibido; el comportamiento hacia el compañero importa ante el Padre.No reducir el relato a una enseñanza sobre administración financiera.
CERTEZA ALTALa diferencia entre las deudas y la repetición de las súplicas denuncian una incoherencia.No presentar la segunda deuda como inexistente.
CERTEZA ALTA«De corazón» exige una respuesta interior verdadera.No identificarla automáticamente con ausencia de dolor.
CERTEZA MEDIALa fórmula numérica evoca e invierte la venganza de Lámec.Explicarla como eco probable, no como cita anunciada.
CERTEZA MEDIALa salida del siervo hace visible el paso del don recibido a su comprobación en la vida compartida.No atribuir al verbo «salir» un significado sacramental que no posee por sí mismo.
CERTEZA BAJA / HIPÓTESISIdentificar a los compañeros con ángeles o a los torturadores con demonios determinados.No predicar esas identificaciones como contenido explícito.
CERTEZA BAJA / HIPÓTESISAsignar un valor místico independiente a cada cantidad y objeto.La estructura narrativa debe gobernar el simbolismo.

El criterio de esta sección es sobrio: una imagen puede sugerir más de lo que permite afirmar.

III · Tesis teológica

1. Sentido alegórico y cristológico

Jesús revela la voluntad del Padre mediante esta enseñanza. El centro cristológico no exige introducir un personaje secreto dentro de la parábola: quien habla y conduce a los discípulos hacia la misericordia es el Hijo.

[I; lectura canónica] A la luz de Mateo 26,28, el perdón anunciado aquí se comprende en el horizonte de la entrega de Cristo. La comunidad no recibe solamente una norma sobre cómo convivir; recibe del Señor una vida reconciliada que debe expresarse en sus relaciones.

La prioridad narrativa es inequívoca: el siervo ha recibido el perdón antes de encontrarse con su compañero. La respuesta humana nace de un don previo.

2. Dios, gracia y responsabilidad

La compasión del señor explica la remisión de la deuda. El siervo no presenta una capacidad efectiva para pagarla ni negocia una contraprestación equivalente.

[I] La lectura teológica reconoce aquí la gratuidad de la misericordia divina. Esta gratuidad no vuelve irrelevante la libertad: el siervo puede contradecir en sus actos la relación que lo ha liberado.

Por eso deben evitarse dos deformaciones: convertir el perdón ofrecido al hermano en una moneda con la que se compra el perdón de Dios; y tratar el perdón recibido como una garantía que permitiría permanecer deliberadamente cruel.

El relato llama a una existencia transformada por el don.

3. Voces patrísticas y de los Doctores

San Juan Crisóstomo, Homilía 61 sobre Mateo. En su comentario directo, Crisóstomo subraya que la respuesta numérica de Jesús no establece una cuota final. También observa la diferencia entre lo pedido y lo concedido: el siervo solicita demora y obtiene remisión.

Un tercer acento resulta especialmente importante: el beneficiario utiliza enseguida su libertad para maltratar al compañero. La cercanía entre gracia recibida y violencia ejercida descubre su ingratitud.

Crisóstomo extiende además la denuncia a relaciones sociales concretas: abusos de quienes tienen poder, cargas impuestas a trabajadores y exigencias despiadadas. Su lectura no reduce el Evangelio a una emoción privada. Estas afirmaciones son paráfrasis de su comentario, no citas literales. Homilía 61, especialmente §§1 y 3-4.

San Cipriano, recepción sobre oración y concordia. El Catecismo, al citar De dominica oratione, 23, recoge su insistencia en la concordia del pueblo que ora. Esta referencia constituye una recepción pertinente para la relación entre perdón y culto; no se presenta como comentario directo de Cipriano a cada detalle de la parábola. Catecismo, 2845.

4. Iglesia y sacramentos

La reiteración de «hermano» y «compañero» impide una lectura exclusivamente individual. La comunidad aparece también en los testigos que ven el daño y lo comunican.

[I] Una Iglesia conformada por este Evangelio debe poder reconocer el sufrimiento de sus miembros, escuchar lo ocurrido y atender al que ha sido tratado con dureza.

La vinculación sacramental se apoya en la recepción eclesial: el Catecismo sitúa el perdón de los pecados en los sacramentos y relaciona el perdón fraterno con la oración y la Eucaristía. Catecismo, 2839 y 2845.

El pasaje no describe el rito de la penitencia. Ilumina la coherencia entre el perdón que celebramos y la vida que compartimos.

5. Sentido anagógico

La conclusión orienta la mirada al juicio del Padre. Las relaciones fraternas poseen una seriedad que alcanza nuestro destino último.

[I] La comunión definitiva con Dios no puede concebirse como plenitud de una voluntad que quiere conservar para siempre el odio. La misericordia recibida llama a una transformación real.

El texto no permite calcular quién está condenado ni describir materialmente el más allá. Su advertencia se dirige a quienes todavía pueden escuchar y convertirse. La severidad del final forma parte de esa llamada.

IV · Tesis existencial y tropológica

ORATIO · Oración

Señor Jesús, que tu misericordia alcance también la manera como trato a mi hermano.

Hay una posibilidad dolorosa en esta parábola: reconocer sinceramente nuestra necesidad ante Dios y olvidar esa misma necesidad cuando aparece en otra persona.

Podemos ser humildes al pedir y duros al responder. Podemos agradecer una oportunidad y negársela a quien depende de nosotros. Podemos desear que nuestra historia sea comprendida en toda su complejidad y reducir la historia ajena a una sola falta.

La imagen del cuello apretado hace concreta la pregunta espiritual: ¿qué sucede con el otro cuando queda en mis manos?

Para el ministerio ordenado, la cuestión alcanza la forma de corregir, escuchar, responder a una petición o ejercer autoridad. El sacerdote también pertenece a la comunidad de los perdonados.

La obra de arte del día · Contemplar la Palabra

The Unmerciful Servant

Xilografía The Unmerciful Servant, basada en la parábola del siervo sin misericordia de Mateo 18

Título: The Unmerciful Servant (The Parables of Our Lord and Saviour Jesus Christ)
Autoría: según sir John Everett Millais; grabado e impresión de Dalziel Brothers
Fecha: 1864
Técnica: xilografía sobre papel; prueba
Colección: The Metropolitan Museum of Art, Nueva York · objeto 21.68.4(6)
Fuente: ficha oficial del Met
Crédito y reutilización: Rogers Fund, 1921. La obra y su imagen figuran como dominio público; el programa Open Access del Met autoriza su uso comercial y no comercial sin permiso ni pago.

Qué vemos

La escena reúne al señor y al servidor que había recibido el perdón de una deuda enorme y que, sin embargo, negó misericordia a su compañero. El grabado concentra la atención en el momento del juicio: las figuras, los gestos y la densidad de la línea hacen visible la gravedad de una misericordia recibida que no llegó a transformar la conducta.

Su relación con el Coro

[Dato histórico-artístico] El catálogo del Met identifica expresamente la escena con Mateo 18,23-35 y explica que Millais escogió el momento en que el señor indignado considera el castigo del servidor sin misericordia. La obra pertenece a una serie de ilustraciones sobre las parábolas del Nuevo Testamento; el museo destaca en ella el naturalismo minucioso y la imaginería cotidiana asociados al proyecto de Millais y los Dalziel Brothers.

[Lectura espiritual de Scriptorium Lucis] A la luz del Coro de hoy, la imagen permite detenerse no en la primera condonación, sino en su fruto frustrado. El personaje ya conoce la compasión porque la ha experimentado; precisamente por eso su dureza resulta más reveladora. Nuestra lectura no pretende atribuir al artista una intención teológica adicional a la parábola documentada. Contemplamos, más bien, la contradicción que el Evangelio coloca ante nosotros: recibir una libertad que no llega a las manos con las que sujetamos, exigimos y juzgamos al prójimo. La misericordia, si permanece solo como beneficio recibido, todavía no ha alcanzado toda la vida.

Pregunta de contemplación: ¿A quién continúo sujetando por el cuello después de haber sido yo puesto en libertad?

La voz de los concilios · A la luz del Coro

Perdonar sin abandonar la verdad

El dato conciliar. El Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965, enseña en la constitución pastoral Gaudium et spes, n. 28, promulgada el 7 de diciembre de 1965: «La doctrina de Cristo pide también que perdonemos las injurias». El mismo número afirma que el respeto y el amor hacia quienes piensan o actúan de manera distinta no deben convertirse en indiferencia ante la verdad y el bien, y distingue entre el error que debe rechazarse y la dignidad de la persona que yerra. Texto oficial de Gaudium et spes, 28.

A la luz del Coro. El Concilio mantiene unidos dos deberes que solemos separar: rechazar el mal y conservar el respeto por la persona. Perdonar no exige declarar inocente una conducta injusta ni abandonar la búsqueda de verdad y reparación; exige que la ofensa no se convierta en permiso para despojar al otro de su dignidad.

Gesto de hoy: corregir una frase interior en la que hayamos reducido a una persona únicamente al mal que cometió.

Meditación pastoral · Perdonar desde la misericordia recibida

Perdonar no significa negar el daño recibido ni llamar bueno a lo que ha sido injusto. Significa permitir que la misericordia de Dios transforme nuestro corazón para que el mal no tenga la última palabra.

En el Evangelio de este domingo, Jesús pregunta: «¿No debías tú también tener misericordia de tu compañero, como yo tuve misericordia de ti?» (Mt 18,33). La llamada nace de la misericordia que nosotros mismos hemos recibido.

El señor de la parábola no concede solamente más tiempo: libera al siervo y le perdona toda la deuda. La compasión se convierte en un acto que abre un futuro. El siervo está llamado a permitir que ese don transforme su relación con el compañero.

Quien ha experimentado el perdón de Dios está llamado a convertirse también en instrumento de perdón. El perdón no exige olvidar. Puede comenzar con una decisión y requerir tiempo, verdad, límites prudentes y un camino de sanación. Implica renunciar a alimentar el rencor, a la venganza y al deseo de que el otro quede destruido.

San Pablo exhorta: «Como el Señor os perdonó, así también vosotros» (Col 3,13). Perdonar desde la misericordia recibida es reconocer: «Yo también he sido alcanzado por la paciencia de Dios».

La misericordia no elimina la justicia ni dispensa de la conversión. El perdón cristiano no encubre el mal ni abandona a las víctimas. La reconstrucción de una relación requiere verdad y cambios efectivos; no puede imponerse a quien sigue expuesto al daño.

El siervo que recibió la condonación de una gran deuda no debía negar misericordia a su compañero. Así, el perdón que ofrecemos manifiesta que hemos permitido que el perdón de Dios transforme nuestra vida.

Pidamos un corazón nuevo: libre del deseo de revancha, atento a quien sufre y firme ante la injusticia. Que Cristo nos enseñe a vivir reconciliados y a ser testigos de su misericordia.

Preguntas de examen

1. ¿Qué misericordia concreta he recibido y estoy dejando de recordar?

2. ¿Con qué persona empleo una dureza que no querría para mí?

3. ¿Utilizo una falta pasada para conservar poder sobre alguien?

4. ¿Mi manera de corregir busca recuperar al hermano o hacerlo quedar humillado?

5. ¿He llamado «paz» a un silencio que deja solo a quien ha sufrido?

6. ¿Puedo pedir el bien y la conversión del que me hirió, aunque todavía me duela?

Padre misericordioso,
tú conoces nuestras deudas y nuestras heridas.
Danos verdad para reconocer el mal cometido,
humildad para pedir perdón
y libertad para no vivir de la revancha.

Cuando tengamos autoridad, enséñanos a servir.
Cuando debamos corregir, guarda nuestra palabra del desprecio.
Cuando el dolor permanezca, sostén nuestro deseo de perdonar.
Y cuando otro nos pida paciencia,
haznos recordar la paciencia que hemos recibido de ti.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

E · Verificación eclesial y litúrgica

1. Unidad de las lecturas

LecturaAporte al conjunto
Sir 27,30–28,7Denuncia el rencor y relaciona el trato al prójimo con la súplica dirigida a Dios.
Sal 103(102)Hace memoria de la compasión divina y de un perdón que no responde con estricta equivalencia a la culpa.
Rm 14,7-9Sitúa la vida y la muerte bajo el señorío de Cristo; no somos nuestra propiedad absoluta.
Mt 18,21-35Narra la contradicción entre recibir misericordia y negarla al compañero.

[I; síntesis litúrgica] La liturgia permite escuchar la exigencia desde su fuente: el Dios misericordioso reúne un pueblo que pertenece al Señor y está llamado a vivir una fraternidad real. El perdón adquiere así una dimensión teologal, comunitaria y escatológica.

2. Catecismo y Magisterio

ReferenciaQué verifica o matiza
Catecismo 2840La negativa al perdón cierra el corazón a la misericordia.
Catecismo 2842El perdón cristiano requiere participación en la vida divina, por el Espíritu.
Catecismo 2843Perdonar no equivale a dejar de sentir u olvidar automáticamente.
Catecismo 2845El perdón no queda encerrado en un límite numérico.
Fratelli tutti 241-242Perdonar es compatible con defender la dignidad y reclamar justicia sin venganza.
Fratelli tutti 250-251El perdón puede conservar la memoria verdadera y romper la reproducción del odio.

Estas referencias verifican la interpretación; las hipótesis filológicas o simbólicas de la lectio no adquieren por ello rango magisterial. Catecismo, 2838-2845; Francisco, Fratelli tutti.

3. Control contra una deformación previsible

La deformación pastoral más peligrosa sería usar esta parábola para imponer silencio a quien ha sufrido.

Perdonar no exige negar los hechos. La verdad sobre lo ocurrido permanece.

Perdonar no implica permitir que continúe el daño. Proteger a una persona es compatible con desear la conversión del agresor.

Perdonar no restablece por sí solo la confianza. La reconstrucción de una relación necesita verdad y cambios comprobables.

Perdonar no es aprobar la impunidad. La justicia puede ejercerse sin buscar la destrucción del otro.

El dolor persistente no demuestra una negativa a perdonar. La disposición del corazón no se mide por una reacción emocional aislada.

Estas distinciones recogen el control ofrecido por el Catecismo y Fratelli tutti. La aplicación concreta debe respetar los procesos de las personas, especialmente cuando la herida es grave.

Otra deformación sería enfrentar un supuesto «Antiguo Testamento vengativo» con un «Nuevo Testamento misericordioso». La primera lectura del domingo desmiente esa simplificación.

V · Síntesis

Tesis conclusiva

Jesús responde a la pregunta de Pedro mediante una historia en la que la misericordia precede y fundamenta la exigencia. El siervo recibe la cancelación de una deuda desmesurada, pero se niega a reconocer en su compañero la necesidad que él mismo acaba de experimentar. Su conducta contradice el don recibido y lo expone al juicio. Leída en el conjunto de Mateo, la parábola llama a la comunidad de Cristo a vivir desde el perdón que el Señor anuncia y realiza. La respuesta requerida compromete el corazón y los actos: renunciar a la revancha, tratar al hermano con misericordia y sostener la verdad sin humillación. La gratuidad de Dios y la responsabilidad humana permanecen unidas.

Síntesis pública · 90 segundos

Pedro pregunta cuántas veces debe perdonar. Jesús le cuenta la historia de un hombre que recibió una misericordia inmensa y, al salir, agarró por el cuello a su compañero.

Ahí está la herida de esta parábola: unas manos recién liberadas se convierten en manos que aprietan.

El primer siervo había pedido tiempo. Su señor le concedió mucho más: le perdonó toda la deuda. Pero cuando otro le pidió paciencia, él no quiso escuchar. Había recibido un bien que todavía no gobernaba su manera de vivir.

Jesús nos invita a recordar de qué misericordia vivimos. Nuestra relación con Dios debe alcanzar nuestras relaciones con los demás: la familia, la comunidad, el trabajo, las personas que dependen de nosotros.

Perdonar no significa fingir que nada ocurrió. Podemos decir la verdad, proteger al herido y exigir justicia. Lo que el Evangelio cuestiona es nuestro deseo de hacer sufrir al otro para cobrarle la vida.

Cristo nos reúne como personas necesitadas de perdón. Hoy podemos comenzar con un paso pequeño y verdadero: abandonar una represalia, pedir perdón por una palabra o rezar por alguien a quien todavía nos cuesta mirar.

Señor, que la misericordia que recibimos de ti llegue también a nuestras manos.

Homilía · 2–3 minutos

Material homilético derivado de la lectio.

Queridos hermanos y hermanas:

El Evangelio de hoy presenta una escena que cuesta olvidar: un hombre acaba de recibir el perdón de una deuda inmensa y, al salir, agarra por el cuello a un compañero que le debe mucho menos.

Unas manos recién liberadas se convierten en manos que aprietan.

El primer siervo había pedido tiempo: «Ten paciencia conmigo». Su señor le concedió mucho más: lo dejó libre y le perdonó toda la deuda. Pero cuando su compañero repitió la misma súplica, él no quiso escuchar.

Entonces llega la pregunta decisiva: «¿No debías tú también tener misericordia de tu compañero, como yo tuve misericordia de ti?».

Jesús nos invita a recordar de qué misericordia vivimos. También nosotros hemos necesitado paciencia, comprensión y nuevas oportunidades. El perdón de Dios está llamado a transformar nuestra manera de hablar, de corregir y de ejercer autoridad.

Perdonar no significa negar el daño ni llamar buena a la injusticia. Tampoco exige olvidar. Podemos proteger a quien ha sufrido, establecer límites y buscar justicia. Lo que el Evangelio nos llama a abandonar es la venganza: ese deseo de que el otro sufra para cobrarnos lo que nos hizo.

El perdón puede comenzar con una decisión y necesitar un camino. Si todavía duele, podemos pedir al Señor que sostenga nuestro deseo de no devolver mal por mal.

Quizá hoy no podamos resolver una relación entera. Pero sí podemos dar un paso verdadero: dejar un reproche que humilla, pedir perdón por una palabra o rezar por alguien a quien nos cuesta mirar.

Cristo nos reúne como personas necesitadas de su misericordia. Que lo que recibimos de él llegue también a nuestras manos.

Señor Jesús, danos un corazón libre del deseo de revancha, firme en la verdad y disponible para la misericordia. Enséñanos a perdonar como tú nos perdonas. Amén.

VI · Proyecto de vida verificable

DIMENSIÓNCOMPROMISO
DEJARDurante esta semana, dejar de utilizar una falta pasada como reproche en discusiones que no requieren mencionarla. Registrar cada vez que aparezca esa tentación.
COMENZARDedicar cinco minutos diarios a recordar una misericordia recibida y a pedir la conversión del propio corazón.
ACERCARSEDar un paso hacia una persona con la que exista una tensión ordinaria: escucharla o reconocer una falta propia. Cuando el contacto implique un daño previsible, el paso será buscar acompañamiento prudente, sin forzar el encuentro.
DECISIÓNAntes de corregir, precisar qué hecho debe cambiar y qué bien se busca; retirar de la conversación los insultos y los reproches destinados a humillar.
ORACIÓN NUEVA«Padre, que tu misericordia recibida gobierne mi manera de responder».
PLAZOIniciar el domingo 13 de septiembre y revisar el sábado 19 de septiembre de 2026: qué gesto se realizó, qué represalia se abandonó y qué sigue pendiente.

El fruto verificable no será «ya no siento nada». Será poder identificar una respuesta concreta en la que la misericordia haya cambiado nuestra conducta.

H₀′ · Autocorrección de los prejuicios

1. Sobre el cálculo

NO: «Perdonar consiste en llevar una cuenta y conceder algunas oportunidades».
SÍ: La respuesta de Jesús desborda una contabilidad que reserva un momento legítimo para la revancha.

2. Sobre el dolor

NO: «Si me sigue doliendo la ofensa, todavía no he perdonado».
SÍ: Puedo seguir herido y, a la vez, renunciar a la venganza y pedir el bien del otro.

3. Sobre la verdad

NO: «Perdonar exige actuar como si nada hubiera sucedido».
SÍ: El perdón puede asumir la verdad del daño y acompañarse de protección, responsabilidad y justicia.

4. Sobre la gracia

NO: «Para que Dios me perdone, primero debo reunir suficientes méritos».
SÍ: La misericordia es un don que me precede y me llama a responder.

5. Sobre la responsabilidad

NO: «Una vez recibido el perdón de Dios, mi conducta posterior ya no afecta mi relación con él».
SÍ: La misericordia recibida reclama una vida coherente; la negativa deliberada a comunicarla es seria ante el Padre.

6. Sobre el destinatario

NO: «Esta parábola está dirigida principalmente a las personas que me han ofendido».
SÍ: Jesús me pregunta también a mí cómo trato al hermano después de haber recibido misericordia.

Prejuicio finalmente corregido. El perdón deja de aparecer como una concesión que administra quien se cree autosuficiente. Se revela como la respuesta de alguien que vive de una misericordia anterior y está llamado a hacerla presente en una relación concreta.

Fuentes de control

Liturgia colombiana: Conferencia Episcopal de Colombia, «¿No debías tú también tener compasión?», ficha del XXIV domingo del Tiempo Ordinario, 13 de septiembre de 2026. Utilizada para la identificación litúrgica y las lecturas.

Texto griego base: Westcott–Hort, The New Testament in the Original Greek, 1881, Mateo 18, reproducción digital.

Comparación de ediciones: Michael W. Holmes, ed., The Greek New Testament: SBL Edition, 2010, Mateo 18 y aparato comparativo.

Intertexto griego: H. B. Swete, edición de la Septuaginta, Génesis 4, especialmente 4,24.

Control latino eclesial: Nova Vulgata, Evangelio según Mateo, capítulo 18.

Comentario patrístico directo: San Juan Crisóstomo, Homilías sobre Mateo, 61, consultada en traducción inglesa de la colección Nicene and Post-Nicene Fathers.

Doctrina y recepción patrística: Catecismo de la Iglesia Católica, 2838-2845. La referencia a Cipriano se ha consultado mediante esta recepción, no mediante una edición independiente.

Discernimiento sobre perdón, memoria y justicia: Francisco, Fratelli tutti, 241-242 y 250-251.

REGULA LECTORIS · Regla del lector

La lengua original no reemplaza la Tradición: permite comprobar lo que afirmamos del texto. La Tradición no reemplaza la gramática: acoge la Palabra completa en la Iglesia. El sentido espiritual nace del literal; la liturgia, la doctrina y la comunión eclesial ayudan a discernirlo y verificarlo.

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