Coro · A Dios, la vida entera · 18 de octubre de 2026

Jesús señala la moneda que sostiene uno de sus interlocutores, mientras un discípulo y otro hombre escuchan; evocación de Mateo 22,15–21.
Ilustración original creada con IA, inspirada en manuscritos medievales.

A Dios, la vida entera

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Coro · La Palabra en la liturgia del día
Para el domingo 18 de octubre de 2026.

Jesús reconoce las obligaciones de la vida común y pone un límite a toda pretensión de adueñarse de la persona. Al César le corresponde lo suyo; nuestra vida encuentra en Dios su origen, su verdad y su destino.

XXIX Domingo del Tiempo Ordinario · Ciclo A · Verde.
Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND. Año ferial II, sin aplicación a la selección dominical.

Primera lectura: Isaías 45,1.4–6.
Salmo: 96 (95),1 y 3.4–5.7–8.9–10a y c; respuesta: v. 7b.
Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 1,1–5b.
Aclamación: Filipenses 2,15d.16a.
Evangelio: Mateo 22,15–21.

La celebración y las tres lecturas, con la distribución del salmo, están confirmadas en la publicación de la Conferencia Episcopal de Colombia para el 18 de octubre de 2026 [D]. El verde corresponde al Tiempo Ordinario según la Instrucción General del Misal Romano, 346c. La referencia de la aclamación se contrasta en el leccionario estadounidense de esta fecha, identificado como fuente extranjera. Se sigue el domingo indicado por la CEC, sin introducir una celebración particular de Cali no documentada.

Acceso a los textos. No se dispone aquí de una transcripción íntegra cotejada del Leccionario autorizado para Colombia ni de permiso comprobado para reproducirlo. Se ofrecen sus referencias y el acceso a la fuente episcopal colombiana; las traducciones que acompañan al original griego más abajo son exclusivamente de estudio. No sustituyen el texto litúrgico. El comentario de las otras lecturas es una explicación propia de su contenido.

La pregunta que pretende encerrar a Jesús

Escuchemos primero el conflicto antes de convertir la respuesta en una consigna. Los interlocutores preguntan por un impuesto; Jesús responde también por aquello que ninguna autoridad humana puede reclamar como propiedad absoluta.

Mateo sitúa esta controversia en Jerusalén, durante la enseñanza en el templo que comienza en 21,23. Han sonado ya las parábolas de los dos hijos, los viñadores y el banquete de bodas. En ellas se ha puesto en cuestión una respuesta a Dios que conserva las palabras correctas mientras rehúsa sus exigencias.

Ahora cambia el recurso de la oposición: se intenta comprometer a Jesús con una respuesta que pueda ser utilizada contra él. Después vendrán la pregunta de los saduceos sobre la resurrección y la del mandamiento principal. En ese conjunto, la controversia del tributo forma una unidad que se abre con la deliberación de los adversarios y se cierra, en el versículo 22, con su sorpresa y retirada.

El corte de la misa termina en el versículo 21. Conviene recordar el desenlace siguiente: la admiración no se identifica con conversión ni con adhesión. El narrador no dice que quienes se marchan hayan comenzado a seguir a Jesús.

La pregunta conductora es esta: ¿cómo responde Jesús a una obligación política sin hacer del poder político el dueño de lo que pertenece a Dios?

El movimiento del relato permite seguir la respuesta: deliberación, elogio interesado, alternativa cerrada, desenmascaramiento, moneda mostrada, identificación de la imagen y doble mandato. El centro no es la habilidad para eludir preguntas, sino la verdad que aparece cuando Jesús ensancha una pregunta diseñada para encerrarlo.

Un rey extranjero, una alabanza universal y una comunidad agradecida

Isaías 45,1.4–6 se dirige a Ciro. Lo sorprendente es que el Señor lo llama su ungido y lo toma de la mano, aunque ese soberano no lo conozca. En el horizonte de Isaías 40–55, el poder de un gobernante extranjero queda relacionado con la liberación de Israel y el retorno. La iniciativa pertenece a Dios y tiene como destinatario a su pueblo.

Llamarlo ungido no equivale a aprobar indiscriminadamente todo lo que haga un imperio, ni a confundirlo con el Mesías en la plenitud del sentido cristiano. El título señala aquí una misión histórica recibida. El texto insiste en que esa misión no depende de que Ciro sea consciente de su origen: dos veces recuerda que no conocía al Señor.

La confesión de la unicidad de Dios impide convertir el éxito de Ciro en una divinización del gobernante. Precisamente quien puede servirse de su poder no queda encerrado en él. [I] La relación con el Evangelio se encuentra ahí: las autoridades actúan en la historia, pero ninguna agota el señorío de Dios.

El salmo 96 (95) mantiene su voz de alabanza. Convoca a toda la tierra, invita a narrar la gloria de Dios entre las naciones y llama a las familias de los pueblos a reconocer su nombre. Su horizonte es universal, pero su motivo no es la superioridad de un grupo humano: el Señor es Creador y gobierna con justicia.

La ofrenda y la adoración pertenecen a esa respuesta. No se trata de pagarle a Dios un impuesto religioso, sino de reconocer quién hace posible la vida y la justicia. La última afirmación sobre el gobierno justo de los pueblos impide separar la alabanza de la verdad de las relaciones humanas.

La segunda lectura abre la primera carta a los Tesalonicenses. Pablo, Silvano y Timoteo se dirigen a una comunidad situada en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. Antes de pedir algo, agradecen. Recuerdan una fe que trabaja, un amor que se fatiga y una esperanza que persevera.

Esas tres expresiones presentan la existencia cristiana como realidad activa y recibida. El esfuerzo no crea por sí mismo la elección: la comunidad es amada por Dios, y el Evangelio ha llegado con la acción del Espíritu. Tampoco la gracia vuelve superfluo el trabajo de amar. La gratitud reconoce su fruto concreto sin reducirlo a una estadística de éxitos.

La carta no está comentando el tributo al César; conserva su propósito de alentar a una Iglesia real. En la celebración dominical permite preguntar qué clase de vida nace de pertenecer a Dios: una vida creyente, caritativa y perseverante, no un aislamiento de la ciudad. [I]

La aclamación de Filipenses 2,15d.16a invita a brillar en el mundo manteniendo la palabra de vida. La misión no exige desaparecer de la convivencia: pide habitarla desde una luz recibida. El DOMUND de 2026, con el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión», sitúa ese testimonio en la comunión de la Iglesia.

El Evangelio en sus movimientos decisivos

Se ofrece íntegro Mateo 22,15–21 según el SBL Greek New Testament, edición de Michael W. Holmes, 2010, consultado en la transcripción de MorphGNT. El análisis de las formas decisivas se apoya en su etiquetado morfológico. No es un inventario exhaustivo de cada palabra.

El elogio que prepara una trampa · Mateo 22,15–16

15. Τότε πορευθέντες οἱ Φαρισαῖοι συμβούλιον ἔλαβον ὅπως αὐτὸν παγιδεύσωσιν ἐν λόγῳ.

Tote poreuthentes hoi Pharisaioi symboulion elabon hopōs auton pagideusōsin en logō.

Traducción propia de estudio. Entonces los fariseos se fueron y deliberaron cómo atraparlo en una palabra.

Una palabra para profundizar: Palabra · lógos, en el Diccionario de las cuatro lenguas. En Mt 22,15, la expresión se refiere a lo que Jesús diga; el contexto determina el sentido.

16. καὶ ἀποστέλλουσιν αὐτῷ τοὺς μαθητὰς αὐτῶν μετὰ τῶν Ἡρῳδιανῶν λέγοντες· Διδάσκαλε, οἴδαμεν ὅτι ἀληθὴς εἶ καὶ τὴν ὁδὸν τοῦ θεοῦ ἐν ἀληθείᾳ διδάσκεις, καὶ οὐ μέλει σοι περὶ οὐδενός, οὐ γὰρ βλέπεις εἰς πρόσωπον ἀνθρώπων·

Kai apostellousin autō tous mathētas autōn meta tōn Hērōdianōn legontes: Didaskale, oidamen hoti alēthēs ei kai tēn hodon tou theou en alētheia didaskeis, kai ou melei soi peri oudenos, ou gar blepeis eis prosōpon anthrōpōn.

Traducción propia de estudio. Y le envían sus discípulos con los herodianos, diciendo: «Maestro, sabemos que eres veraz y enseñas el camino de Dios con verdad; no te dejas condicionar por nadie, pues no miras la posición de las personas».

El propósito está dicho antes de que comience la conversación: παγιδεύσωσιν, pagideusōsin, «atrapen», es un subjuntivo aoristo en la construcción final introducida por «cómo/para que». La imagen de la trampa pertenece al propio lenguaje del narrador. No estamos inventando una intención oculta a partir de un gesto ambiguo.

El presente ἀποστέλλουσιν, apostellousin, «envían», hace avanzar la escena. Los fariseos envían a sus discípulos junto con los herodianos. Mateo los nombra, pero no ofrece una descripción institucional completa de estos últimos; no es necesario convertirlos sin más en soldados ni atribuir a todos los fariseos un mismo programa político.

El elogio contiene afirmaciones verdaderas acerca de Jesús, utilizadas con una finalidad falsa. La repetición de verdad y enseñanza contrasta con la estrategia que ya conocemos. Una proposición correcta puede servir a una relación manipuladora cuando se emplea para obligar al otro a responder en los términos fijados por quien pregunta.

La expresión «no miras el rostro de las personas» es una manera de hablar de imparcialidad, no de indiferencia ante el sufrimiento. La traducción de estudio explicita aquí «posición de las personas»: Jesús no acomoda la verdad al prestigio de quien tiene delante. Esa libertad será precisamente la que desbarate el intento de manipulación.

Una alternativa estrecha · Mateo 22,17

17. εἰπὸν οὖν ἡμῖν τί σοι δοκεῖ· ἔξεστιν δοῦναι κῆνσον Καίσαρι ἢ οὔ;

Eipon oun hēmin ti soi dokei: exestin dounai kēnson Kaisari ē ou?

Traducción propia de estudio. «Dinos, pues, qué te parece: ¿está permitido dar el tributo al César, o no?».

ἔξεστιν, exestin, es una forma impersonal: «está permitido», «es lícito». La pregunta no pide si el pago resulta cómodo, sino si puede hacerse legítimamente. El infinitivo aoristo δοῦναι, dounai, significa «dar»; su objeto es el tributo, y el dativo señala al César como destinatario.

κῆνσον, kēnson, designa aquí el impuesto o tributo. La moneda que se pide a continuación fija el terreno material de la discusión. No se pregunta por una ofrenda voluntaria ni por el tributo del templo: la identificación del destinatario imperial es expresa.

El dominio romano hacía políticamente cargada la cuestión. Un rechazo podía utilizarse como acusación; una aceptación sin matices podía presentarse como sumisión al poder extranjero. Esa lectura de la trampa está documentada en la recepción de Juan Crisóstomo, aunque sus detalles históricos no deben trasladarse automáticamente al relato como si Mateo los narrara todos.

El «o no» intenta cerrar el horizonte. Jesús no responderá negando que exista una responsabilidad real; mostrará que la alternativa ofrecida calla la pregunta por Dios.

La verdad del encuentro · Mateo 22,18–19

18. γνοὺς δὲ ὁ Ἰησοῦς τὴν πονηρίαν αὐτῶν εἶπεν· Τί με πειράζετε, ὑποκριταί;

Gnous de ho Iēsous tēn ponērian autōn eipen: Ti me peirazete, hypokritai?

Traducción propia de estudio. Pero Jesús, conociendo su malicia, dijo: «¿Por qué me ponen a prueba, hipócritas?».

19. ἐπιδείξατέ μοι τὸ νόμισμα τοῦ κήνσου. οἱ δὲ προσήνεγκαν αὐτῷ δηνάριον.

Epideixate moi to nomisma tou kēnsou. Hoi de prosēnenkan autō dēnarion.

Traducción propia de estudio. «Muéstrenme la moneda del tributo». Ellos le presentaron un denario.

El participio γνούς, gnous, «conociendo», vincula la respuesta de Jesús con la intención que reconoce. El presente πειράζετε, peirazete, señala lo que están haciendo: ponerlo a prueba. La denuncia de hipocresía corresponde al desajuste entre su apariencia de discípulos y su propósito de atraparlo.

No autoriza a llamar hipócrita a cualquiera que plantee una pregunta difícil. Aquí la intención maliciosa está establecida por el narrador. Tampoco autoriza un juicio contra el pueblo judío: el conflicto se desarrolla dentro de su historia y de su tradición religiosa, a las que pertenecen Jesús y sus discípulos.

ἐπιδείξατε, epideixate, «muestren», es un imperativo aoristo plural. Jesús pasa de la fórmula abstracta al objeto que sus interlocutores pueden presentar. El verbo de la narración afirma que ellos le llevan un denario. [D]

El texto no transcribe la leyenda de esa pieza ni identifica su acuñación. Por ello no podemos asegurar qué ejemplar concreto circuló en aquella escena, ni hacer depender el argumento de una reconstrucción numismática. La imagen y la inscripción bastan para la identificación que los propios interlocutores pronunciarán.

Que ellos tengan la moneda forma parte de la escena. De ahí no se sigue, por sí solo, que poseerla constituyera idolatría o que Jesús estuviera enseñando que todo uso del dinero imperial fuera ilegítimo. Esa conclusión iría más allá de lo narrado.

La imagen, la inscripción y lo que se debe · Mateo 22,20–21

20. καὶ λέγει αὐτοῖς· Τίνος ἡ εἰκὼν αὕτη καὶ ἡ ἐπιγραφή;

Kai legei autois: Tinos hē eikōn hautē kai hē epigraphē?

Traducción propia de estudio. Y les dice: «¿De quién son esta imagen y la inscripción?».

21. λέγουσιν αὐτῷ· Καίσαρος. τότε λέγει αὐτοῖς· Ἀπόδοτε οὖν τὰ Καίσαρος Καίσαρι καὶ τὰ τοῦ θεοῦ τῷ θεῷ.

Legousin autō: Kaisaros. Tote legei autois: Apodote oun ta Kaisaros Kaisari kai ta tou theou tō theō.

Traducción propia de estudio. Le dicen: «Del César». Entonces les dice: «Devuelvan, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

La pregunta comienza por τίνος, tinos, «¿de quién?». No pide el valor de la moneda. Pide reconocer a quién remiten εἰκών, eikōn, «imagen», y ἐπιγραφή, epigraphē, «inscripción». Las dos realidades convergen en una respuesta: del César.

El mandato ἀπόδοτε, apodote, es imperativo aoristo plural de ἀποδίδωμι, apodidōmi: devolver, entregar lo debido, pagar. La traducción «devuelvan» deja percibir la diferencia con el «dar» de la pregunta. También «paguen lo debido» puede expresar el sentido contextual. No es correcto deducir de la etimología que Jesús ordena expulsar todas las monedas del país: el contexto trata del tributo.

El conector «pues» enlaza el mandato con la identificación que acaban de hacer. El primer miembro reconoce una obligación; el segundo introduce un destinatario del que la pregunta había prescindido: Dios. La construcción mantiene el mismo verbo para ambos miembros, pero no afirma que César y Dios sean dos señores equivalentes ni divide la existencia en porcentajes.

«Lo del César» y «lo de Dios» son expresiones abiertas que exigen discernimiento. El pasaje no enumera todas las competencias de una autoridad, ni ofrece por adelantado un modelo constitucional moderno. Sí establece algo decisivo: reconocer lo debido al César no permite borrar lo debido a Dios.

El sentido literal puede reunirse así: ante una pregunta preparada para comprometerlo, Jesús hace que sus interlocutores identifiquen la moneda del tributo y los remite a cumplir lo debido al César, mientras reclama expresamente lo que pertenece a Dios. Su respuesta deshace el encierro de la alternativa y sitúa la responsabilidad política dentro de un horizonte que el poder imperial no puede ocupar por entero.

Paralelos, transmisión y límites del análisis

Marcos 12,13–17 y Lucas 20,20–26 transmiten la misma controversia. Lucas explicita en 20,20 la intención de entregar a Jesús a la autoridad del gobernador. Ese paralelo ayuda a comprender el peligro, pero sus palabras deben distinguirse de lo que Mateo formula expresamente.

La transcripción del SBLGNT contiene señales de aparato en 22,16 y 22,21, omitidas aquí para facilitar la lectura. No se ha cotejado el aparato crítico completo de NA28/UBS5: no se afirma ausencia de variantes ni consenso de todos los manuscritos. La exposición se refiere al texto de la edición identificada.

La imagen de la moneda está explícita y tiene fundamentación textual alta. La relación con la imagen divina del ser humano es una lectura canónica y patrística fundada, pero no una segunda frase pronunciada expresamente en estos versículos. La identificación de una acuñación concreta permanece sin comprobar y no sostiene ninguna conclusión del comentario.

La imagen que ninguna moneda puede comprar

Génesis 1,26–27 afirma que el ser humano es creado a imagen de Dios. Mateo 22 no cita esos versículos. Sin embargo, cuando se escucha la pregunta por la imagen en el conjunto de la Escritura, se abre una relación de gran fecundidad: la moneda lleva la efigie de un gobernante; la persona no puede reducirse a una moneda porque recibe de Dios una dignidad que precede a los poderes humanos. [I]

Esta relación no necesita despreciar la materia ni oponer el cuerpo al alma. Lo que se ofrece a Dios es la persona entera: su inteligencia, su libertad, su cuerpo, su trabajo y sus relaciones. Pertenecer al Creador no vuelve irrelevante a la criatura; impide tratarla como objeto disponible.

Tertuliano desarrolla precisamente esta lectura en Sobre la idolatría, 15. En una discusión sobre honores a los emperadores, distingue la devolución del dinero de la entrega de uno mismo a Dios. Su argumento pone límite a la pretensión de convertir el tributo en culto. Es una recepción antigua comprobada del pasaje, no una transcripción de palabras adicionales de Jesús.

La Catena Aurea de santo Tomás, sobre Mateo 22,15–22, recoge dos acentos complementarios. Hilario relaciona la imagen divina con la entrega del cuerpo, el alma y la voluntad. Juan Crisóstomo explica que el mandato sobre el César se refiere a lo que no contradice la piedad. Se citan esas voces a través de la compilación tomista; la segunda lectura se ha contrastado también en la Homilía 70 sobre Mateo, sección 2.

La compilación permite reconocer una convergencia, no atribuir uniformidad a todos los detalles de la exégesis antigua. Algunas identificaciones históricas y algunas alegorías recogidas en ella responden a preguntas distintas de las nuestras; no son necesarias para demostrar el argumento central.

Una comparación judía ayuda a evitar otra simplificación. Pirkei Avot 3,2 atribuye a rabí Janiná la invitación a orar por el bienestar del gobierno, porque su ausencia dejaría expuestas a las personas a la violencia mutua. Ese testimonio rabínico, transmitido en una compilación posterior, muestra una valoración de la función civil; no prueba la opinión de cada grupo presente ante Jesús ni demuestra dependencia literaria. La tradición judía no cabe en la caricatura de una oposición uniforme a toda autoridad.

Servir en la ciudad sin entregar la conciencia

La primacía de Dios no es una excusa para incumplir lo debido al prójimo. El Catecismo, 2239–2240, presenta la cooperación al bien común y las responsabilidades cívicas como deberes morales. Los números 2242 y 2245 recuerdan sus límites: la conciencia no debe obedecer mandatos contrarios al orden moral y a la dignidad humana, y la Iglesia no se identifica con la comunidad política.

Se trata de un desarrollo doctrinal que acoge la distinción evangélica, no de una lista de leyes contemporáneas contenida literalmente en el denario. Ayuda a verificar dos consecuencias: no usar a Dios para eludir la justicia, y no invocar la autoridad para justificar cualquier exigencia.

¿Significa entonces que cada uno puede rechazar lo que no le agrada? No. El discernimiento de conciencia exige verdad, formación y atención al bien de otros; no se reduce a preferencia personal. ¿Significa que la fe debe desaparecer de la vida pública? Tampoco. Si la persona entera pertenece a Dios, también su servicio a los demás debe ser verdadero, responsable y libre de idolatrías.

Francisco, en el Ángelus del 18 de octubre de 2020, reúne estas dos dimensiones al comentar el mismo Evangelio: responsabilidad ciudadana y primacía de Dios. Vincula además el Bautismo con una presencia cristiana que contribuye a una sociedad más justa y fraterna. La conexión bautismal pertenece a esta recepción eclesial; el relato de la moneda no narra una institución sacramental.

Cristo no solo pronuncia una regla: camina hacia una Pascua en la que su fidelidad al Padre queda expuesta al juicio de los poderes humanos. Leer esta controversia dentro de Mateo permite reconocer una libertad que no busca dominar a otros y que no abandona la verdad para conservarse a salvo. [I]

El horizonte último tampoco es la victoria definitiva de un imperio. La esperanza cristiana se dirige a la comunión con Dios. La resurrección y el juicio, desarrollados en otros pasajes del mismo Evangelio, recuerdan que la autoridad temporal no puede decidir el valor último de una vida. Esta esperanza sostiene la responsabilidad presente; no la reemplaza.

En el DOMUND, la Iglesia anuncia a Cristo como fuente de vida y comunión. El mensaje de León XIV para la jornada de 2026 insiste en la unidad en Cristo y en la colaboración misionera. Esa misión no busca acuñar personas a imagen de un poder humano: ofrece el Evangelio y sirve a la dignidad de quienes lo reciben. [I]

Para escuchar y proclamar

Le muestran a Jesús una moneda. En ella hay una imagen y una inscripción. La respuesta parece sencilla: pertenece al César. Pero Jesús abre una pregunta que llega mucho más lejos: ¿y nuestra vida, a quién pertenece?

Dar al César lo suyo significa reconocer responsabilidades reales. Vivimos con otros, recibimos bienes comunes y estamos llamados a contribuir con justicia. La fe no nos autoriza a aprovecharnos de la sociedad mientras eludimos nuestros deberes.

Pero ningún poder es Dios. Ninguna autoridad, partido, dinero o prestigio puede reclamar nuestra conciencia como propiedad. Antes de cualquier utilidad, cada persona posee una dignidad recibida del Creador.

La primera lectura recuerda que Dios puede abrir caminos incluso por medio de un gobernante que no lo conoce. La carta a los Tesalonicenses muestra cómo responde una comunidad alcanzada por el Evangelio: con una fe que trabaja, un amor que se esfuerza y una esperanza que permanece.

Dar a Dios lo suyo es dejar que esa gracia alcance toda la vida. No repartirnos en dos mitades, sino servir con honradez sin adorar aquello que servimos. En este domingo misionero, pidamos una Iglesia capaz de anunciar a Cristo con libertad, de cuidar la dignidad humana y de colaborar al bien común sin vender su conciencia.

Oración y silencio

Señor Jesús,
líbranos de usar la verdad como una trampa
y de convertir el poder en un ídolo.

Enséñanos a cumplir lo que debemos,
a respetar la dignidad de cada persona
y a ofrecerte una vida sin compartimentos cerrados.

Sostén a quienes anuncian tu Evangelio.
Haznos uno en ti, libres para servir
y fieles a la verdad que nos confías.
Amén.

Podemos permanecer un momento en silencio ante esta certeza: nuestra vida es recibida de Dios. No hace falta producir una emoción ni resolver ahora todas las tensiones; basta disponerse a escuchar qué responsabilidad concreta pide ser vivida con más verdad.

Para discernir: ¿a quién estoy concediendo una obediencia que debería reservar a Dios? ¿Estoy usando mi fe para evitar una obligación justa? ¿Qué persona corre el riesgo de ser tratada como una cifra, un instrumento o una pertenencia?

Frase para guardar: «A Dios no le damos una parte que sobra: le ofrecemos la verdad de la vida entera». Frase original.

Un fruto posible

[P] Se propone una sola respuesta para discernimiento: cumplir una responsabilidad concreta sin sacrificar la dignidad de nadie. No se presupone un compromiso ya asumido por el lector.

Dejar: una excusa religiosa o de conveniencia con la que se esté evitando una obligación justa.

Comenzar: identificar una tarea pendiente y la persona afectada por ella: devolver lo prestado, reconocer un trabajo, cumplir una gestión o corregir un trato injusto.

Acercarse: escuchar a esa persona antes de decidir por ella qué necesita.

Decisión: realizar el paso que efectivamente nos corresponde, sin exigir que otro renuncie a su dignidad para facilitarnos las cosas.

Oración: «Señor, que servir no me haga adorar el poder y que adorarte me enseñe a servir».

Plazo: reservar durante las próximas veinticuatro horas un momento para escoger ese paso; revisar al final de la semana si se realizó. Se revisa una acción posible, no se mide la gracia.

Fuentes y notas para profundizar
  1. Conferencia Episcopal de Colombia, XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, 18 de octubre de 2026, publicada el 16 de octubre: celebración y referencias de las tres lecturas y del salmo. Portal de la Arquidiócesis de Bogotá, evento del 18 de octubre: confirma ciclo A. Instrucción General del Misal Romano, 346c y 357: color del tiempo y lecturas dominicales. USCCB, 18 de octubre de 2026: contraste de referencias y aclamación; edición estadounidense, no colombiana.
  2. SBL Greek New Testament, Mateo 22,15–21, transcripción MorphGNT, Michael W. Holmes, 2010; documentación morfológica. Se omiten las señales de aparato en la presentación, no palabras de la perícopa. Traducciones españolas de estudio propias.
  3. Tertuliano, Sobre la idolatría, capítulo 15, traducción inglesa de S. Thelwall reproducida en New Advent. Se ofrece paráfrasis española del argumento sobre la moneda y la imagen divina. No se adoptan sin examen todas las aplicaciones disciplinarias de la obra.
  4. Santo Tomás de Aquino, Catena Aurea, Mateo 22,15–22, versión española del repositorio HJG: Hilario, In Matthaeum 23, y Juan Crisóstomo, homilía 70,2. Juan Crisóstomo, Homilía 70 sobre Mateo, sección 2, traducción de George Prevost revisada por M. B. Riddle, NPNF, primera serie, volumen 10, reproducida en New Advent. Las voces compiladas se distinguen de la autoría de Tomás.
  5. Mishná, Pirkei Avot 3,2, primera enseñanza, texto y traducción inglesa Open Mishnah en Sefaria. Comparación judía posterior, no comentario directo de Mateo ni prueba de una dependencia.
  6. Catecismo de la Iglesia Católica, 2239–2242 y 2245: deberes cívicos, conciencia y distinción de competencias. Francisco, Ángelus del 18 de octubre de 2020: comentario del mismo Evangelio y misión bautismal.
  7. León XIV, mensaje para la 100.ª Jornada Mundial de las Misiones, 18 de octubre de 2026, fechado el 25 de enero de 2026: unidad en Cristo y cooperación misionera. Se distingue el lema de esta jornada del correspondiente a 2020.

[D] Dato efectivamente verificado · [I] Interpretación razonada · [P] Propuesta para discernimiento.

Pbro. José Octavio Lara Pachón

LA PALABRA A LA VISTA

A Dios, la vida entera

La moneda

Jesús pregunta por su imagen y su inscripción.
Mateo 22,19–20

La persona

La imagen de Dios en el ser humano ilumina la lectura.
Génesis 1,27 · Relación interpretativa

La respuesta

Cumplir los deberes civiles y orientar la vida hacia Dios.
Síntesis pastoral

Para orar: Señor, que el cumplimiento de mis deberes sea expresión de mi amor a ti y al prójimo.

Este esquema recoge el comentario del Coro. La relación con la imagen de Dios es una lectura intertextual; no una frase de Mateo 22.

La fe a la vista · Creo en un solo Dios →

Creer · Uno · Dios · Palabra

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