
Para el lunes 26 de octubre de 2026 · XXX semana del Tiempo Ordinario · Feria · Año II · Verde
El día de desatar la vida
Jesús devuelve a una mujer la posibilidad de enderezarse y muestra que el sábado es tiempo apropiado para su liberación. La pertenencia a la promesa no desaparece bajo el peso del sufrimiento.
Lecturas y acceso al texto litúrgico
- Efesios 4,32–5,8.
- Salmo 1,1–2.3.4 y 6; respuesta relacionada con Efesios 5,1.
- Aclamación: Juan 17,17, según el contraste de la USCCB.
- Lucas 13,10–17.
Se sigue la opción ferial documentada para el 26 en el Calendario litúrgico 2026–2027 de la Provincia franciscana de la Santa Fe de Colombia, p.168, copia consultable, que distingue calendario romano, propio colombiano y santoral franciscano. Para esta fecha indica feria; no se traslada una fiesta de la Orden a la parroquia. No se ha cotejado un eventual propio particular de Cali. Las referencias coinciden con Vatican News y con las lecturas de la conferencia episcopal estadounidense, utilizadas como contraste identificado.
Se facilitan referencias y acceso, sin reproducir una edición del Leccionario colombiano cuyo texto y derechos de reproducción no se han comprobado. La traducción que acompaña al griego es propia y exclusivamente de estudio; no sustituye el texto autorizado para la proclamación.
Una mujer, una llamada y una discusión
Lucas sitúa la escena en la enseñanza de Jesús, dentro de una sinagoga. No describe una institución abandonada por Dios: allí sucede la liberación y allí una mujer lo glorifica. El episodio sigue a la llamada a la conversión y a la parábola de la higuera; no identifica a la mujer con esa higuera ni convierte sus dieciocho años de enfermedad en castigo.
El recorrido avanza desde una limitación prolongada hasta una alegría compartida: Jesús ve y llama; la mujer es enderezada y alaba; el responsable protesta; Jesús responde desde el cuidado ordinario y la condición de hija de Abraham; los presentes reaccionan. La pregunta conductora es esta: ¿por qué la liberación resulta apropiada precisamente en sábado?
La narración forma parte del camino de Jesús hacia Jerusalén. Su lugar y la fecha concreta del acontecimiento no se precisan. La sinagoga aparece como espacio de reunión y enseñanza; el título de su responsable no autoriza a convertirlo en sacerdote del Templo. La controversia se desarrolla dentro del mundo judío, al que pertenecen Jesús, la mujer y quienes se alegran.
Lucas 13,10–17: texto íntegro y análisis
Texto griego: SBL Greek New Testament, 2010, © Society of Biblical Literature y Logos Bible Software, bajo licencia CC BY 4.0, con sus condiciones y exclusión de garantías. Transliteración y traducción de estudio propias. El análisis selecciona formas decisivas y no pretende agotar cada palabra.
Versículos 10–11
Ἦν δὲ διδάσκων ἐν μιᾷ τῶν συναγωγῶν ἐν τοῖς σάββασιν. καὶ ἰδοὺ γυνὴ πνεῦμα ἔχουσα ἀσθενείας ἔτη δεκαοκτώ, καὶ ἦν συγκύπτουσα καὶ μὴ δυναμένη ἀνακύψαι εἰς τὸ παντελές.
Ên dè didáskōn en miâi tôn synagōgôn en toîs sábbasin. Kaì idoù gynḕ pneûma échousa astheneías étē dekaoktṓ, kaì ên synkýptousa kaì mḕ dynaménē anakýpsai eis tò pantelés.
Traducción propia de estudio: Estaba enseñando en una de las sinagogas en sábado. Y había allí una mujer que tenía un espíritu de debilidad desde hacía dieciocho años; estaba encorvada y no podía enderezarse completamente.
El imperfecto y los participios presentan una situación prolongada, no una caída instantánea. El texto no da nombre a la mujer ni localiza la sinagoga. Tampoco proporciona elementos para un diagnóstico médico actual. La explicación mediante un espíritu de debilidad pertenece a la manera en que el relato describe su sufrimiento; no autoriza a atribuir toda discapacidad a una posesión ni a la culpa de quien la padece.
En la expresión final, εἰς τὸ παντελές (eis tò pantelés), el alcance sintáctico admite dos lecturas: incapacidad absoluta de enderezarse o imposibilidad de enderezarse completamente. NET, nota 5 tn de esta perícopa, expone ambas y prefiere la segunda por proximidad al infinitivo. Conservar esta posibilidad impide convertir una opción de traducción en diagnóstico. En ambas lecturas se afirma una limitación real y duradera.
Versículos 12–13
ἰδὼν δὲ αὐτὴν ὁ Ἰησοῦς προσεφώνησεν καὶ εἶπεν αὐτῇ· Γύναι, ἀπολέλυσαι τῆς ἀσθενείας σου, καὶ ἐπέθηκεν αὐτῇ τὰς χεῖρας· καὶ παραχρῆμα ἀνωρθώθη, καὶ ἐδόξαζεν τὸν θεόν.
Idṑn dè autḕn ho Iēsoûs prosephṓnēsen kaì eîpen autêi: Gýnai, apolélysai tês astheneías sou, kaì epéthēken autêi tàs cheîras; kaì parachrêma anōrthṓthē, kaì edóxazen tòn theón.
Traducción propia de estudio: Al verla, Jesús la llamó y le dijo: Mujer, quedas liberada de tu debilidad. Le impuso las manos, y al instante fue enderezada y glorificaba a Dios.
La iniciativa corresponde a Jesús: ve, llama, habla y toca. Lucas no narra una petición previa ni un examen de la fe de la mujer. No debemos inventarlos para explicar que recibe el don. El perfecto pasivo ἀπολέλυσαι (apolélysai) enuncia una liberación con su resultado presente. Su sentido no se reduce a una recomendación para que ella se esfuerce.
El aoristo pasivo ἀνωρθώθη (anōrthṓthē) presenta el cambio recibido; el imperfecto de glorificar muestra la alabanza que sigue. La mujer no sirve únicamente de ocasión para una controversia: responde a Dios. NET, nota 9 tn, ofrece «liberada» como alternativa de traducción. Esa elección conserva el campo de desatar que Jesús retomará en su argumento.
Versículos 14
ἀποκριθεὶς δὲ ὁ ἀρχισυνάγωγος, ἀγανακτῶν ὅτι τῷ σαββάτῳ ἐθεράπευσεν ὁ Ἰησοῦς, ἔλεγεν τῷ ὄχλῳ ὅτι Ἓξ ἡμέραι εἰσὶν ἐν αἷς δεῖ ἐργάζεσθαι· ἐν αὐταῖς οὖν ἐρχόμενοι θεραπεύεσθε καὶ μὴ τῇ ἡμέρᾳ τοῦ σαββάτου.
Apokritheìs dè ho archisynágōgos, aganaktôn hóti tôi sabbátōi etherápeusen ho Iēsoûs, élegen tôi óchlōi hóti Hèx hēmérai eisin en haîs deî ergázesthai; en autaîs oûn erchómenoi therapeúesthe kaì mḕ têi hēmérai toû sabbátou.
Traducción propia de estudio: El responsable de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, decía a la multitud: Hay seis días en los que se debe trabajar; vengan, pues, a curarse en ellos y no en el día del sábado.
La objeción no niega la curación. Discute su oportunidad y la incluye en la categoría del trabajo que puede esperar. El responsable habla a la multitud, aunque su indignación nace de lo realizado por Jesús. Reconocer este desplazamiento permite seguir la tensión sin atribuir motivaciones psicológicas que Lucas no detalla.
La fórmula δεῖ ἐργάζεσθαι (deî ergázesthai), «se debe trabajar», introduce una necesidad normativa. Jesús responderá con otra necesidad: ¿no debía ser liberada? No basta describir el conflicto como sentimiento contra reglamento. Se discute qué exige la fidelidad a Dios en este día y ante esta persona.
Versículos 15–16
ἀπεκρίθη δὲ αὐτῷ ὁ κύριος καὶ εἶπεν· Ὑποκριταί, ἕκαστος ὑμῶν τῷ σαββάτῳ οὐ λύει τὸν βοῦν αὐτοῦ ἢ τὸν ὄνον ἀπὸ τῆς φάτνης καὶ ἀπαγαγὼν ποτίζει; ταύτην δὲ θυγατέρα Ἀβραὰμ οὖσαν, ἣν ἔδησεν ὁ Σατανᾶς ἰδοὺ δέκα καὶ ὀκτὼ ἔτη, οὐκ ἔδει λυθῆναι ἀπὸ τοῦ δεσμοῦ τούτου τῇ ἡμέρᾳ τοῦ σαββάτου;
Apekríthē dè autôi ho kýrios kaì eîpen: Hypokritaí, hékastos hymôn tôi sabbátōi ou lýei tòn boûn autoû ḕ tòn ónon apò tês phátnēs kaì apagagṑn potízei? Taútēn dè thygatéra Abraàm oûsan, hḕn édēsen ho Satanâs idoù déka kaì oktṑ étē, ouk édei lythênai apò toû desmoû toútou têi hēmérai toû sabbátou?
Traducción propia de estudio: El Señor le respondió: Hipócritas, ¿no desata cada uno de ustedes en sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta, que es hija de Abraham y a quien Satanás había atado desde hacía ya dieciocho años, ¿no se la debía liberar de esta atadura en el día del sábado?
La respuesta parte de una práctica que los interlocutores reconocen: se desata al animal para atender su necesidad. El razonamiento va de lo menor a lo mayor. No desprecia a los animales; descubre la incoherencia de cuidar de ellos y negar a esta mujer una liberación. El plural «hipócritas» extiende la interpelación a quienes comparten la postura, sin convertirla en acusación contra todo Israel.
θυγατέρα Ἀβραάμ (thygatéra Abraám), «hija de Abraham», nombra una pertenencia que su padecimiento no había cancelado. La dignidad precede a la curación: Jesús no la hace valiosa porque ahora puede estar erguida. El nombre de Abraham inserta la discusión en la historia de la promesa, no fuera de ella.
Las formas λύει (lýei), «desata», ἔδησεν (édēsen), «ató», y λυθῆναι (lythênai), «ser liberada», enlazan el ejemplo con el acontecimiento. El imperfecto ἔδει (édei), «debía», recoge y transforma la necesidad alegada en el versículo anterior. La fuerza del argumento reside en esa trama verbal y en la identidad de la mujer.
Satanás aparece como quien ata, no como dueño definitivo de la persona. El relato no identifica una culpa de ella ni describe una expulsión dialogada de un demonio. La liberación manifiesta la autoridad de Jesús sobre el mal. Pasar de esa afirmación narrativa a una explicación demoníaca universal de las enfermedades sería una generalización injustificada.
Versículos 17
καὶ ταῦτα λέγοντος αὐτοῦ κατῃσχύνοντο πάντες οἱ ἀντικείμενοι αὐτῷ, καὶ πᾶς ὁ ὄχλος ἔχαιρεν ἐπὶ πᾶσιν τοῖς ἐνδόξοις τοῖς γινομένοις ὑπ’ αὐτοῦ.
Kaì taûta légontos autoû katēischýnonto pántes hoi antikeímenoi autôi, kaì pâs ho óchlos échairen epì pâsin toîs endóxois toîs ginoménois hyp’ autoû.
Traducción propia de estudio: Mientras él decía esto, todos sus adversarios quedaban avergonzados, y toda la multitud se alegraba de todas las obras gloriosas que realizaba.
El desenlace distingue a los adversarios de la multitud. Esa distinción interna desautoriza una lectura que identifique al pueblo judío entero con la oposición. La alegría pública prolonga la alabanza de la mujer. Los imperfectos presentan las reacciones mientras Jesús habla; el narrador no cuenta aquí la conversión posterior de cada adversario.
La escena termina, pero el discurso continúa con las comparaciones del Reino: el grano de mostaza y la levadura. La curación no agota ese Reino; constituye un acontecimiento que permite reconocer su acción. La vergüenza de los oponentes no debe convertirse para el lector en placer de humillar. El centro es la persona liberada y el bien que suscita alabanza.
Una precisión textual y las notas NET
El aparato comparativo del SBLGNT consultado registra en 13,15 un participio aoristo, «habiéndolo llevado», frente al presente, «llevándolo», en otra edición comparada. Ambas lecturas mantienen la conducción del animal para darle de beber; no eliminan el argumento. Se consultó un aparato entre ediciones, no los manuscritos ni el aparato de NA28. Las demás diferencias mostradas en 13,11–15 afectan formulaciones y conectores; no se afirma una ausencia universal de variantes.
Se leyeron las notas NET de esta perícopa en Bible Gateway, en especial 5 tn (13,11), 9 tn (13,12) y 14 tn (13,14). Numeración de la vista consultada el 25-10-2026; no se atribuye número de edición no indicado. Se ofrecen paráfrasis selectivas propias cotejadas con el griego, sin asumir la consulta independiente de los léxicos remitidos por NET ni autoridad doctrinal para sus opciones.
Lo que sostiene el argumento
El sentido literal puede resumirse así: Jesús libera a una mujer cuya dolencia llevaba dieciocho años, y defiende esa acción sabática mostrando la incoherencia de quienes desatan a sus animales pero objetan que sea desatada una hija de Abraham. La alabanza y la alegría reconocen el bien; la protesta obliga a explicitar su fundamento.
No se afirma que cualquier norma carezca de valor cuando alguien siente compasión. Jesús argumenta y reclama coherencia. Tampoco está escrito que la mujer deba esperar porque su mal no sea reciente: precisamente la duración del sufrimiento da peso a la liberación. La frase «ya lleva mucho tiempo así» no constituye por sí misma una razón para prolongarlo.
La oposición entre atar y desatar está fuertemente fundada en la formulación. Leer esta curación como signo del Reino encuentra apoyo adicional en las parábolas que siguen. En cambio, asignar un significado secreto a cada uno de los dieciocho años no es necesario para comprender a Lucas. El número expresa aquí la duración; una alegoría posterior debe identificarse como recepción, no como demostración del sentido primero.
La caridad recibida y el árbol junto al agua
Efesios 4,32–5,8 tiene una argumentación propia. La conducta fraterna parte del perdón recibido en Cristo. La exhortación a imitar a Dios se dirige a hijos amados: el don precede a la tarea. Cristo se entrega, y esa entrega orienta una vida que abandona la codicia y las formas de relación que convierten a otros en objetos de uso.
La advertencia contra la codicia como idolatría impide reducir la moral cristiana a las apariencias. El dinero, el dominio o el placer pueden reclamar una fidelidad que corresponde a Dios. La gratitud ofrece otra manera de habitar lo recibido. La imagen de pasar de oscuridad a luz no declara impecable a la comunidad: precisamente exige una conducta acorde con su nueva pertenencia.
El salmo 1 presenta dos caminos y el contraste entre un árbol arraigado y la paja dispersa. Meditar la enseñanza del Señor sostiene una vida fecunda. El fruto a su tiempo no promete éxito financiero inmediato ni autoriza a juzgar como impía a una persona enferma. La imagen habla de orientación, permanencia y fecundidad ante Dios.
Escuchadas juntas, las lecturas vinculan el bien recibido con una vida que lo hace visible. La mujer no es un ejemplo de alguien castigado por seguir el camino equivocado del salmo. Efesios no fue escrito para comentar esta curación. Su encuentro litúrgico permite una relación sin borrar sus diferencias: el amor de Cristo libera y enseña a cuidar.
Una liberación acogida en la Iglesia
Cirilo de Alejandría, en su Comentario a Lucas, sermón 96, interpreta la palabra y el contacto de Jesús desde la unidad del Verbo encarnado: la carne que toca a la mujer es la suya, no la de otro hijo separado. Se trata de recepción cristológica del relato, no de una explicación médica. La consulta se hizo en la traducción inglesa de R. Payne Smith, 1859, transmitida por CCEL; no en una edición crítica griega. La propia edición advierte lagunas y suplementos de catena en la continuación, por lo que no se atribuye integridad a toda la transmisión.
El Catecismo, 582, cita Lucas 13,15–16 al explicar que el servicio de Dios y del prójimo en las curaciones de Jesús no quebranta el descanso sabático. Esa enseñanza permite evitar la oposición simplista entre un Dios de la Ley y otro de la misericordia. La plenitud que Jesús manifiesta exige reconocer a la persona concreta.
Tomás de Aquino, Suma de teología II-II, q.44, a.7, respuesta, explica el amor al prójimo como querer su bien, sin reducirlo al provecho del que ama. Es una elaboración doctrinal posterior, no un comentario directo a estos versículos. Aplicada con ese límite, ayuda a preguntar si nuestras decisiones buscan el bien de quien sufre o la comodidad de quien administra.
La dimensión eclesial aparece en la alabanza y en la alegría compartida. Por analogía pastoral, una comunidad puede preguntarse si su modo de organizarse facilita el encuentro con Cristo y el cuidado. La imposición de manos del episodio no es por sí sola un relato de institución de un sacramento. La Iglesia puede reconocer la continuidad del cuidado de Cristo sin atribuir a cada gesto una equivalencia sacramental exacta.
La liberación ofrece esperanza ante el mal, pero no garantiza que toda enfermedad desaparecerá ahora. La plenitud que la fe espera en Dios supera lo que este acontecimiento realiza para una sola persona. Esperar esa plenitud permite cuidar los cuerpos hoy sin exigir a quien sigue enfermo que demuestre una fe mayor.
Orar y reconocer el bien
Señor Jesús, tú viste a quien llevaba tantos años inclinada. Enséñanos a mirar sin reducir a nadie a su padecimiento. Libera nuestro corazón de las excusas con que aplazamos el bien y danos alegría ante la libertad del otro. Amén.
Podemos permanecer unos momentos en silencio ante la mujer que alaba. No necesitamos producir una emoción ni convertir de inmediato la escena en una lista de tareas. Después, cabe preguntarse: ¿reconozco la dignidad de quien necesita ayuda antes de que pueda hacer algo por sí mismo? ¿Mi responsabilidad de ordenar una actividad facilita el cuidado o lo posterga por comodidad?
Para proclamar en unos noventa segundos
Una mujer lleva dieciocho años encorvada. Jesús la ve, la llama, le habla y le impone las manos. Ella se endereza y alaba a Dios. El Evangelio nos permite detenernos primero en ese bien: una persona ha recibido una libertad que no podía darse por sí sola.
Pero alguien protesta porque la curación ha sucedido en sábado. Jesús responde con una comparación muy concreta: ustedes desatan a sus animales para llevarlos a beber; ¿no debía ser liberada esta hija de Abraham? No desprecia el día santo. Muestra la incoherencia de celebrarlo aplazando el bien de una persona.
La llama hija de Abraham cuando habla de sus años de sufrimiento. Su dignidad no empieza al enderezarse. Ya pertenecía a la promesa cuando otros podían ver solamente su enfermedad. Esa mirada también debe educar a la Iglesia: nadie vale menos porque necesita apoyo, porque no puede trabajar o porque su padecimiento se prolonga.
La primera lectura nos recuerda que somos hijos amados y nos invita a vivir en el amor recibido de Cristo. Podemos responder hoy con una atención concreta que hemos aplazado. Sin prometer curaciones que no están en nuestras manos, sí podemos escuchar, acompañar y facilitar un cuidado. El bien del otro merece encontrar en nosotros disponibilidad y alegría.
Una respuesta para esta jornada
Propuesta para discernir: facilitar un cuidado concreto a una persona cuya necesidad se ha vuelto habitual a nuestros ojos. Dejar la excusa de que siempre ha estado así; comenzar escuchando qué ayuda desea; acercarse sin invadir ni decidir por ella; elegir un apoyo posible y respetuoso; pedir al Señor una mirada atenta; y, antes de terminar la jornada, realizar ese gesto o acordar con ella un momento adecuado. Se revisa lo que podemos hacer, no se mide la gracia ni se promete un resultado clínico.
Frase para guardar: La dignidad no comienza cuando alguien puede enderezarse.
Fuentes y vocabulario
Referencias litúrgicas, original y notas NET enlazados arriba, consultados el 25 de octubre de 2026. Cirilo, Comentario a Lucas, sermón 96, traducción de R. Payne Smith (1859), pp.451–453; Catecismo 582; Tomás II-II q.44 a.7, traducción inglesa en New Advent. Las síntesis de autores son paráfrasis propias.
Espíritu · griego: πνεῦμα (pneûma) aparece en 13,11, pero aquí se relaciona con la debilidad; no debe identificarse con el Espíritu Santo por compartir sustantivo. La ficha comenta otros contextos y no sustituye este análisis. Dios · griego: θεόν (theón), acusativo en 13,13, designa a quien la mujer glorifica.
Pbro. José Octavio Lara Pachón




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