Sala: Coro · Serie: El texto bíblico, palabra por palabra · Fecha: 16 de septiembre de 2026 · Estado: publicado
Autoría: Pbro. José Octavio Lara Pachón
Ni con flauta ni con lamento
San Cornelio, papa, y san Cipriano, obispo, mártires · Memoria · Lucas 7,31–35
El Evangelio: traducción propia de estudio
31 «¿Con qué compararé, entonces, a las personas de esta generación? ¿A qué se parecen?
32 Se parecen a unos niños sentados en la plaza, que se llaman unos a otros y dicen: “Les tocamos la flauta, y no bailaron; entonamos lamentaciones, y no lloraron”.
33 Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “Tiene un demonio”.
34 Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y ustedes dicen: “¡Ahí tienen a un hombre comilón y borracho, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores!”.
35 Pero la sabiduría ha quedado acreditada por todos sus hijos».
Traducción propia destinada al estudio. No sustituye el leccionario aprobado para la proclamación litúrgica.
El movimiento del conjunto
La pregunta inicial desemboca en una escena de plaza; la escena descubre dos descalificaciones; la sentencia final cambia el criterio del juicio. Juan y Jesús tienen modos distintos de presentarse, pero reciben el mismo rechazo. El problema narrado no es la ausencia de señales, sino una disposición que vuelve sospechosa cualquier señal recibida.
La última frase impide que el rechazo tenga la última palabra. Hay hijos de la sabiduría: personas cuya acogida deja reconocer la justicia del designio divino. El texto no opone pensar a creer, ni examen a obediencia; contrapone el discernimiento abierto a una sentencia ya decidida.
Palabra por palabra
Τίνι οὖν ὁμοιώσω — Tini oun homoiōsō: «¿Con qué compararé, entonces…?». El οὖν, «entonces», enlaza la comparación con las respuestas opuestas que Lucas acaba de describir ante la llamada de Juan.
παιδίοις τοῖς ἐν ἀγορᾷ καθημένοις — «a unos niños sentados en la plaza». La agorá es el espacio público compartido. La escena no necesita convertirse en una alegoría rígida: la explicación posterior fija su núcleo.
Ηὐλήσαμεν ὑμῖν καὶ οὐκ ὠρχήσασθε — «Les tocamos la flauta, y no bailaron». ἐθρηνήσαμεν καὶ οὐκ ἐκλαύσατε — «entonamos lamentaciones, y no lloraron». Fiesta y duelo reciben la misma negativa.
Juan llega con austeridad y esta se convierte en acusación. Jesús comparte la mesa y también eso se convierte en acusación. La oposición de estilos descubre que el verdadero problema no está necesariamente en el mensajero: una voluntad cerrada puede fabricar una objeción para cada forma de llamada.
καὶ ἐδικαιώθη ἡ σοφία ἀπὸ πάντων τῶν τέκνων αὐτῆς — «Pero la sabiduría ha quedado acreditada por todos sus hijos». Edikaiōthē no significa que la sabiduría se vuelva justa, sino que su justicia queda reconocida. Lucas había empleado el mismo verbo poco antes al hablar de quienes reconocieron la justicia de Dios.
Variantes y paralelo
El aparato del SBLGNT registra en Lucas 7,32 variantes de construcción que no cambian el sentido fundamental de la queja de los niños. En Lucas 7,35 aparece también una variante en la posición de pantōn, «todos».
Mateo 11,16–19 conserva el paralelo. En el texto principal del SBLGNT, Mateo concluye con «obras», mientras Lucas dice «hijos». Conviene mantener la diferencia: Lucas dirige la mirada hacia quienes responden a la sabiduría.
Para la lectura espiritual
Ni la austeridad acredita automáticamente una misión, ni una mesa compartida la desacredita. La flauta y el lamento revelan una misma dificultad: no querer responder cuando la llamada no suena como uno había dispuesto.
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Fuentes
- USCCB, lecturas del 16 de septiembre de 2026.
- Michael W. Holmes, ed., The Greek New Testament: SBL Edition, Lucas 7 y Mateo 11.
- Proverbios 8, trasfondo bíblico de la personificación de la sabiduría.
Scriptorium Lucis — «Una página para iluminar lo real».

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