septiembre 16, 2026

Cuando nada basta para dejarnos convertir

Sala: Coro · Serie: Lectio cotidiana · Código: COR-LECT-2026-09-16 · Versión: 1.2 · Fecha: 16 de septiembre de 2026 · Estado: publicado

Celebración: Santos Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, mártires · Memoria obligatoria · Color: rojo
Lecturas: 1 Corintios 12,31–13,13 · Salmo 32(33),2-3.4-5.12 y 22 · Lucas 7,31-35

Cuando nada basta para dejarnos convertir

Centro teológico

La generación descrita por Jesús rechaza tanto la austeridad de Juan como la cercanía misericordiosa del Hijo del hombre. No le falta una señal adecuada: le falta la docilidad para dejarse alcanzar por Dios. Frente a esa inmadurez, san Pablo propone «un camino todavía más excelente»: la caridad que sale de sí, soporta, espera y permanece.

Exégesis breve

[D] Hecho textual. Jesús compara a sus contemporáneos con niños sentados en la plaza que reprochan a los demás: «Tocamos la flauta y no bailaron; entonamos lamentaciones y no lloraron». Los verbos griegos ηὐλήσαμεν — ēulḗsamen y ἐθρηνήσαμεν — ethrēnḗsamen presentan dos invitaciones contrarias —fiesta y duelo—, rechazadas por igual.

Juan llega con ayuno y lo llaman endemoniado; el Hijo del hombre come y bebe y lo llaman glotón y amigo de pecadores. La contradicción revela que la objeción no está en el modo del mensajero. Quien no quiere convertirse siempre encontrará un motivo para desautorizar la llamada.

El cierre afirma: «La Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos». La verdad del designio de Dios se manifiesta en sus frutos, no en la aprobación caprichosa de quienes observan desde la plaza sin entrar en la conversión.

[I] Inferencia teológica. El himno de 1 Corintios muestra el criterio de esos frutos. La caridad no es simple emoción ni tolerancia indiferente: busca el bien, se alegra con la verdad, soporta y persevera. La misericordia recibida madura cuando transforma nuestra manera de mirar y tratar a los demás.

[I] Interpretación pastoral. También nosotros podemos exigir que Dios hable en el tono que preferimos: severo con otros, indulgente con nosotros; extraordinario cuando estamos aburridos, silencioso cuando su palabra incomoda. La caridad madura deja de poner condiciones para escuchar.

Frase memorable

Cuando ningún mensajero nos parece adecuado, quizá no estemos buscando la verdad, sino una excusa para no cambiar.

Oración

Señor Jesús, líbranos del corazón caprichoso que juzga tu llamada sin dejarse juzgar por ella. Concédenos la caridad paciente, humilde y verdadera; que tu misericordia recibida se convierta en misericordia ofrecida. Por la intercesión de los santos Cornelio y Cipriano, haznos fieles en la comunión y firmes en la prueba. Amén.

Fruto concreto

Reconocer hoy una corrección verdadera que solemos rechazar por el tono o por la persona que la formula. Responder con una acción concreta, sin justificarnos de inmediato.

Luz para la prolongación

La caridad no hace innecesarias la verdad ni la conversión: nos enseña a recibirlas y a comunicarlas sin soberbia. Por eso permanece cuando las excusas han caído.

Traducción propia comentada · Maestro y discípulo

Una lectura desde el griego que reconstruye, solo cuando ilumina el texto, su lengua, historia, cultura, usos, costumbres y cultura material.

Maestro: Jesús pregunta: Tíni oûn homoiṓsō toùs anthrṓpous tês geneâs taútēs? [T] Propongo: «¿Con quién, entonces, compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?» Geneá señala aquí a sus contemporáneos caracterizados por su respuesta ante la acción de Dios. El problema no será que Dios no haya hablado, sino que ninguna manera de hablarles parece satisfacerlos.

Discípulo: ¿Por qué aparecen niños?

Maestro: Jesús habla de paidía, niños pequeños, «sentados en la plaza» —en agorâ—. [T] La agorá era espacio de tránsito, intercambio y vida pública. Los niños podían reproducir allí escenas observadas entre los adultos.

Discípulo: ¿Qué están jugando?

Maestro: «Les tocamos la flauta y no bailaron; entonamos el lamento y no lloraron». [T] La aulós no era exactamente nuestra flauta moderna, sino un instrumento de viento de lengüeta. Música y danza pertenecían al mundo festivo; el lamento ritual, al funerario. Interpretarlo como juego de bodas y funerales es plausible [P], pero Lucas no emplea esas palabras. Lo seguro es el contraste entre fiesta y duelo. Saberlo cambia la lectura: se han ofrecido dos registros contrarios y ambos son rechazados.

Discípulo: ¿Quién representa cada registro?

Maestro: Juan: «Llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “Tiene un demonio”». [T] La expresión caracteriza su modo ascético de vida. Puede asociarse interpretativamente [I] con el tono penitencial. Pero sus adversarios no responden al mensaje: desacreditan al mensajero.

Discípulo: ¿Y Jesús hace lo contrario?

Maestro: «Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y ustedes dicen: “Miren: un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores”». [T] Conviene conservar la aspereza: phágos es «comilón» y oinopótēs, «bebedor de vino». Son acusaciones. La mesa antigua podía expresar hospitalidad, reconocimiento y pertenencia. [H] Por eso comer con recaudadores y pecadores posee tanta fuerza narrativa en Lucas.

Discípulo: ¿Qué era exactamente un «publicano»?

Maestro: Telṓnēs designa a un recaudador vinculado al sistema fiscal, no a un funcionario moderno de Hacienda. Aquí el dato histórico importa porque ayuda a explicar el escándalo social de la mesa de Jesús.

Discípulo: Entonces Juan se aparta y lo critican; Jesús comparte la mesa y también lo critican.

Maestro: Ahí está la mordedura del texto. Juan ayuna: «endemoniado». Jesús come: «comilón». Juan no bebe vino: sospechoso. Jesús bebe: «bebedor». Dos formas opuestas de llamada reciben la misma negativa.

Discípulo: ¿Hay monedas o medidas que debamos explicar?

Maestro: No. Y esa ausencia enseña una regla: no introducir monedas, utensilios o curiosidades donde el texto no los necesita. Sí importa el sistema de recaudación porque aparecen los telônai; inventar denarios para hacer más pintoresca la explicación sería mala exégesis.

Discípulo: ¿Y la última frase?

Maestro: Kaì edikaiṓthē hē sophía apò pántōn tôn téknōn autês. [T] Propongo: «Y, sin embargo, la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos». Dikaióō significa aquí reconocer o acreditar su justicia. Después entramos en interpretación [I]: el lenguaje remite al horizonte bíblico de la Sabiduría personificada; sus frutos permiten reconocerla.

Traducción continua

«¿Con quién, entonces, compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a unos niños sentados en la plaza, que se llaman unos a otros diciendo: “Les tocamos la flauta y no bailaron; entonamos el lamento y no lloraron”. Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “Tiene un demonio”. Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y ustedes dicen: “Miren: un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores”. Y, sin embargo, la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos».

Lo que el discípulo ha aprendido

Cuando no queremos escuchar, podemos fabricar una objeción contra cualquier forma que adopte la llamada. Juan vive austeramente y su austeridad se vuelve argumento contra él; Jesús comparte la mesa y su convivialidad se convierte también en acusación. La plaza, la música, el lamento, el pan, el vino y la mesa no son adornos arqueológicos: permiten ver el contraste. La Sabiduría no se juzga por si coincide con nuestros gustos, sino por sus frutos.

Regla del método: cada dato lingüístico, histórico, cultural, rabínico, arqueológico o material debe responder: ¿qué cambia en nuestra comprensión del texto si sabemos esto?

Método: Taller de traducción evangélica · Maestro y discípulo. · Estudio palabra por palabra: Ni con flauta ni con lamento · Lucas 7,31–35.

Para continuar la jornada · 16 de septiembre

Coro: Pan de la Palabra de hoy · Schola: Quaestio Thomista 04: la primacía de la caridad · Galería: Cornelio y Cipriano: dos pastores, una comunión probada.

Ver todas las publicaciones de esta jornada.

Fuentes directas

Autoría: Pbro. José Octavio Lara Pachón

Scriptorium Lucis — «Una página para iluminar lo real».

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