septiembre 20, 2026

El escándalo de una bondad que iguala

Sala: Coro · Serie: Lectio dominical
Código: COR-2026-09-20 · Versión: 1.0 · Fecha: 20 de septiembre de 2026 · Estado: edición maestra aprobada y publicada
XXV Domingo del Tiempo Ordinario · Ciclo A · color verde
Is 55,6–9 · Sal 144(145),2–3.8–9.17–18 · Flp 1,20c–24.27a · Mt 20,1–16a
Autor: Pbro. José Octavio Lara Pachón

La traducción explicada está aquí, íntegra: primero se ofrece la versión propia de estudio; después, las notas de lengua, contexto y cultura material, y finalmente el diálogo maestro–discípulo. Para el análisis cláusula por cláusula puede consultarse también Mateo 20,1–16a, palabra por palabra.

Comenzando por los últimos

Traducción propia completa de estudio

1. Porque el Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que salió al amanecer a contratar trabajadores para su viña. 2. Después de acordar con los trabajadores un denario por la jornada, los envió a su viña.

3. Salió hacia la hora tercera y vio a otros en la plaza sin trabajo. 4. Les dijo: «Vayan también ustedes a la viña, y les daré lo que sea justo». Ellos fueron. 5. Volvió a salir hacia la hora sexta y la novena, e hizo lo mismo.

6. Hacia la hora undécima salió y encontró a otros allí. Les dijo: «¿Por qué han permanecido aquí todo el día sin trabajo?». 7. Le respondieron: «Porque nadie nos contrató». Él les dijo: «Vayan también ustedes a la viña».

8. Al caer la tarde, el dueño de la viña dijo a su administrador: «Llama a los trabajadores y págales el jornal, comenzando por los últimos hasta llegar a los primeros». 9. Llegaron los de la hora undécima y cada uno recibió un denario.

10. Cuando llegaron los primeros, pensaron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. 11. Al recibirlo, murmuraban contra el dueño de casa 12. diciendo: «Estos últimos trabajaron una sola hora, y los hiciste iguales a nosotros, que soportamos el peso del día y el calor abrasador».

13. Él respondió a uno de ellos: «Amigo, no te hago injusticia. ¿No acordaste conmigo un denario? 14. Toma lo tuyo y vete. Quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O es malo tu ojo porque yo soy bueno?».

16a. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.

Versión propia preparada a partir del texto griego. No reproduce una traducción bíblica comercial. La cláusula «muchos son llamados…», presente en testigos tardíos, no forma parte del texto litúrgico 16a ni de los principales testigos críticos.

Lengua: las palabras que sostienen la parábola

  • οἰκοδεσπότης (oikodespótēs): dueño o responsable de una casa. Aquí actúa también como propietario de la viña.
  • ἀργοί (argoí): puede describir a quienes están inactivos, pero el relato mismo explica su situación: «nadie nos contrató». Traducir «sin trabajo» evita atribuirles pereza que el texto no afirma.
  • δηνάριον (dēnárion): moneda romana. En la narración funciona como el jornal pactado para el día; no permite reconstruir por sí sola un salario universal fijo.
  • τὸ δίκαιον (to díkaion): «lo justo». A los grupos intermedios no se les fija una cifra; confían en la palabra del dueño.
  • πονηρός ὁ ὀφθαλμός: literalmente, «malo el ojo». Es una forma semítica de hablar de la mirada envidiosa o mezquina. La oposición del verso es entre esa mirada y la bondad del dueño.

Tiempo y cultura material

[D] Dato de certeza alta: las horas tercera, sexta, novena y undécima cuentan desde el amanecer; equivalen aproximadamente a 9:00, 12:00, 15:00 y 17:00, con variación estacional. La plaza era lugar de contratación de jornaleros, y Deuteronomio 24,14–15 manda pagar al trabajador pobre antes de ponerse el sol.

[I] Inferencia de certeza media: la espera hasta la última hora sugiere vulnerabilidad laboral y no necesariamente falta de voluntad. El relato no explica por qué nadie los contrató; cualquier perfil social más preciso sería conjetural.

[I] Límite de la interpretación: no se usa aquí un paralelo rabínico tardío para reconstruir directamente el ambiente de Jesús. Existen relatos posteriores sobre trabajadores y jornales, pero su relación literaria con Mateo no puede darse por demostrada.

El movimiento del texto

La parábola empieza con un acuerdo justo, continúa con cinco salidas del dueño y culmina en un pago deliberadamente invertido: de los últimos a los primeros. La inversión hace visible el don y provoca la murmuración. El dueño no rebaja lo pactado; pregunta por qué su bondad es recibida como agravio.

Diálogo maestro–discípulo

Discípulo: Maestro, ¿la parábola enseña que trabajar más da lo mismo?

Maestro: No. El trabajo importa: el dueño sale repetidamente porque la viña requiere trabajadores. Lo que el relato desautoriza es convertir la propia jornada en medida de la generosidad que otro puede recibir.

Discípulo: ¿Entonces los primeros no tienen razón al hablar del calor?

Maestro: Su fatiga es real y el dueño no la niega. Tampoco incumple el acuerdo. La queja cambia de objeto: ya no pide justicia para sí, sino menor bondad para los últimos.

Discípulo: ¿Por qué pagar primero a los últimos?

Maestro: Narrativamente, para que los primeros vean el don y quede revelado su corazón. El orden del pago convierte una transacción privada en una prueba de comunión.

Discípulo: ¿Qué significa «nadie nos contrató»?

Maestro: Es la única explicación que da el texto. No autoriza a llamarlos perezosos. Están disponibles, pero no han sido escogidos.

Discípulo: ¿El denario representa automáticamente la salvación?

Maestro: Esa lectura es tradicional y posible dentro del horizonte del Reino, pero la parábola no ofrece una clave alegórica para cada detalle. Con certeza alta, confronta la envidia ante la bondad soberana de Dios; aplicaciones más precisas deben presentarse como interpretación.

Discípulo: ¿Dios es entonces «injusto» por dar igual?

Maestro: El texto separa dos cosas: al primero se le paga lo convenido; al último se le concede una generosidad. La misericordia no viola la justicia cuando no arrebata a nadie lo debido.

Discípulo: ¿Dónde estoy yo en la escena?

Maestro: A veces eres el último que vive de un don inmerecido; otras, el primero tentado a comparar. La parábola no permite instalarse definitivamente en uno de los dos grupos.

Discípulo: ¿Qué convierte al primero en último?

Maestro: No sus horas de servicio, sino una mirada que ya no puede alegrarse del bien ajeno. La precedencia se pierde cuando la fidelidad se vuelve privilegio.

Discípulo: ¿Y qué debo pedir hoy?

Maestro: Un ojo bueno: gratitud por haber sido llamado y gozo porque la viña también recibe al que nadie había contratado.

Oración coral

Señor de la viña, sal otra vez a nuestras plazas. Llama a quien espera, sostén a quien carga el día entero y cura en nosotros la tristeza ante el bien ajeno. Que tu bondad no nos encuentre contando méritos, sino trabajando juntos y comenzando por los últimos. Amén.

Fuentes y niveles de comprobación

Imagen: Boudewijn Boer / Unsplash. Fotografía de viñedo; crédito conservado en los metadatos.

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