Una palabra para vivir
· Hebreo · XXXI semana del Tiempo Ordinario

Que viva su corazón
«¡Que viva su corazón para siempre!» (Sal 22,27 TM; 22,26 en la numeración de NET; traducción propia).
לְבַבְכֶם (ləḇaḇḵem) une el sustantivo לֵבָב, «corazón», con el sufijo de segunda persona masculina plural: «el corazón de ustedes». Aunque el nombre está en singular, quienes reciben la bendición son muchos. El hebreo puede hablar del corazón como centro común y personal de la vida interior.
En el salmo, los afligidos comen hasta saciarse, quienes buscan al Señor lo alaban y después se pronuncia este deseo de vida. La nota de estudio 1 de NET relaciona la comida con una ofrenda de acción de gracias compartida; su nota de traducción 2 conserva literalmente «su corazón [o corazones]». Esa explicación ayuda al contexto; no es todavía una formulación doctrinal.
La Iglesia llama al corazón «lugar de la decisión», del encuentro y de la alianza (Catecismo, 2563). Como aplicación editorial, la mesa abierta del Evangelio de hoy recuerda que el corazón vive cuando recibe la invitación gratuita de Dios y deja sitio para los demás.
Oración. Señor, despierta mi corazón para buscarte, recibir tu don y compartir tu mesa.
Para rumiar. ¿Qué excusa impide hoy que mi corazón responda a la invitación de Dios?
Fuentes
- Lecturas del 3 de noviembre de 2026: Flp 2,5-11; Sal 22; Lc 14,15-24, consultadas en Vatican News.
- Martes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario, Leccionario 486 (USCCB); se distingue el Leccionario de las traducciones de estudio.
- Texto hebreo de Sal 22,27 TM: יְחִי לְבַבְכֶם לָעַד; forma y sufijo cotejados.
- NET Bible, Salmo 22,26: nota de estudio 1 y nota de traducción 2; síntesis propia selectiva.
- Catecismo de la Iglesia Católica, 2562-2565, especialmente 2563.




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