Que viva su corazón · 3 de noviembre de 2026

Una palabra para vivir

· Hebreo · XXXI semana del Tiempo Ordinario

Tres personas comparten pan junto a un árbol; imagen simbólica del corazón que busca a Dios y acoge al prójimo.
Ilustración original creada con IA, inspirada en manuscritos medievales.

Que viva su corazón

«¡Que viva su corazón para siempre!» (Sal 22,27 TM; 22,26 en la numeración de NET; traducción propia).

לְבַבְכֶם (ləḇaḇḵem) une el sustantivo לֵבָב, «corazón», con el sufijo de segunda persona masculina plural: «el corazón de ustedes». Aunque el nombre está en singular, quienes reciben la bendición son muchos. El hebreo puede hablar del corazón como centro común y personal de la vida interior.

En el salmo, los afligidos comen hasta saciarse, quienes buscan al Señor lo alaban y después se pronuncia este deseo de vida. La nota de estudio 1 de NET relaciona la comida con una ofrenda de acción de gracias compartida; su nota de traducción 2 conserva literalmente «su corazón [o corazones]». Esa explicación ayuda al contexto; no es todavía una formulación doctrinal.

La Iglesia llama al corazón «lugar de la decisión», del encuentro y de la alianza (Catecismo, 2563). Como aplicación editorial, la mesa abierta del Evangelio de hoy recuerda que el corazón vive cuando recibe la invitación gratuita de Dios y deja sitio para los demás.

Oración. Señor, despierta mi corazón para buscarte, recibir tu don y compartir tu mesa.

Para rumiar. ¿Qué excusa impide hoy que mi corazón responda a la invitación de Dios?

Fuentes

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