Memoria viva · Jueves 1 de octubre de 2026
Pbro. José Octavio Lara Pachón · 4–5 minutos de lectura

Imaginemos una reunión parroquial que está por terminar. Queda una silla vacía y alguien pregunta por la persona que suele ocuparla. Una respuesta apresurada podría cerrar el asunto: estará ocupada. Otra abre una posibilidad: ¿y si la llamamos? Esta escena es un ejemplo, no el relato de un hecho ocurrido en nuestra parroquia. Sirve para preguntar dónde comienza realmente la misión: a veces, en el momento en que una ausencia deja de parecernos insignificante.
Una vida escondida, una enseñanza para la Iglesia
[D] El 19 de octubre de 1997, Juan Pablo II proclamó doctora de la Iglesia a Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. En Divini amoris scientia, 8–9, relaciona su vocación con la lectura de los capítulos 12 y 13 de la primera carta a los Corintios: en la diversidad de miembros y tareas, Teresa reconoce la fuerza que los anima, la caridad. La carta remite al Manuscrito B, folios 2r–3v. Esta referencia documenta la enseñanza; no estamos citando una transcripción del manuscrito que no hemos podido consultar directamente.
[I] Su lugar escondido no se vuelve irrelevante porque otros recorran caminos que ella no recorre. Pero tampoco se convierte en una excusa para despreciar esos caminos. Podemos comprender la relación como una cooperación: hay quien viaja, quien enseña, quien sostiene, quien intercede. La diversidad exige reconocer lo que cada uno puede dar, sin fingir que una sola persona realiza todos los servicios.
El bien que cabe en nuestras manos
[P] Esta lectura toca una dificultad corriente. A veces imaginamos el servicio con una escala tan grande que terminamos inmóviles. No podemos resolver la soledad de una ciudad; por tanto, dejamos sin hacer una llamada. No podemos remediar todas las necesidades de un barrio; por tanto, aplazamos una visita posible. La distancia entre la necesidad total y nuestra capacidad real se convierte en una coartada que ni siquiera advertimos.
El Evangelio de hoy ofrece otra medida. Jesús envía a sus discípulos por parejas y les habla de una casa, una mesa y unos enfermos concretos (Lc 10,1–12). La cosecha es amplia, pero el encuentro tiene rostro. [I] Esa relación permite acercar el Coro a la memoria de Teresa: la amplitud del amor no exige que cada persona esté en todos los lugares. Exige que el lugar que ocupa no quede cerrado a los demás.
Hay una objeción justa: ¿no podríamos celebrar tanto los pequeños gestos que termináramos olvidando las injusticias grandes? [P] Sí, si utilizáramos la bondad doméstica para eludir obligaciones. Una visita no reemplaza un tratamiento, un salario justo ni un servicio público que debe funcionar. El gesto cercano vale cuando reconoce la necesidad verdadera y ayuda a encontrar la respuesta adecuada, incluida la de otros responsables.
Una propuesta para Cali y Jamundí
[P] En nuestra comunidad podemos empezar por algo sobrio: advertir una ausencia, preguntar con respeto y ofrecer una ayuda realizable. No hace falta exponer el nombre de nadie, contar su dificultad en público ni convertir una llamada en un informe de méritos. Si la persona no desea hablar, la paz ofrecida incluye respetar ese límite. Acompañar no es ocupar toda su intimidad.
La propuesta de esta semana es elegir una sola persona y un solo gesto. Escuchar diez minutos. Llevar un alimento acordado. Ayudar a solicitar una cita. Preguntar si desea acompañamiento espiritual. Antes de prometer, comprobar que podremos cumplir. Después, revisar si el gesto respondió a lo que necesitaba y no únicamente a nuestra necesidad de sentirnos útiles.
Pregunta. ¿Qué bien estoy dejando sin hacer porque me parece demasiado pequeño?
Oración original. Señor Jesús, ensancha nuestro amor y concreta nuestras manos. Por intercesión de santa Teresa del Niño Jesús, enséñanos a servir sin ruido, con verdad y perseverancia. Amén.
Gesto y plazo. Antes del domingo 4 de octubre, realizar un contacto respetuoso y cumplir una ayuda acordada, sin publicar datos de la persona.
Fuentes y continuidad
- Juan Pablo II, Divini amoris scientia, 19 de octubre de 1997, nn. 8–9 y 12.
- Lucas 10,1–12: Evangelio del día en la CEC.
- Entrega anterior: La fe también se aprende en la lengua de casa.
MV-20261001 · v1.1 · Sala principal: Archivo · Relaciones: Coro y Despensa · Serie: Memoria viva · Fecha: 01-10-2026 · Estado: publicado y comprobado públicamente · Autoría: Pbro. José Octavio Lara Pachón. [D] documentado; [I] interpretación; [P] propuesta propia. Asistencia editorial de IA bajo su responsabilidad.


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