septiembre 20, 2026

Corea del Norte lanza dos misiles y prolonga el círculo de disuasión en Asia oriental

Scriptorium Lucis · Sala Atrio
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Fecha y hora de corte: 20 de septiembre de 2026, 8:21 a. m., Colombia.

Dos nuevos lanzamientos norcoreanos muestran cómo la búsqueda de seguridad mediante amenazas recíprocas puede producir mayor inseguridad. Entre la disuasión y el diálogo quedan millones de civiles expuestos.

Cuál es la noticia

Corea del Norte lanzó este domingo dos misiles balísticos de corto alcance desde la región oriental de Wonsan hacia el mar. Según las autoridades surcoreanas y japonesas, el primero recorrió aproximadamente 450 kilómetros y el segundo más de 600.

Reuters y Associated Press coinciden en los datos esenciales y sitúan los lanzamientos después de ejercicios militares encabezados por Estados Unidos y de nuevas declaraciones norcoreanas sobre el fortalecimiento de su arsenal nuclear. Se trata de información publicada hoy sobre acontecimientos ocurridos hoy, aunque las distancias y la identificación técnica de los proyectiles proceden de evaluaciones militares y podrían precisarse posteriormente. Reuters, 20 de septiembre; Associated Press, 20 de septiembre.

Por qué la elegimos

Porque el lanzamiento no es solamente otro episodio militar. Ocurre en una región donde convergen potencias nucleares, alianzas estadounidenses y las capacidades económicas de China, Japón y Corea del Sur. Un error de cálculo podría afectar a millones de personas y perturbar el comercio mundial.

También merece atención porque muestra una paradoja: cada actor afirma proteger su seguridad, pero la suma de sus respuestas incrementa la percepción de amenaza de los demás.

Qué hay detrás

El Consejo de Seguridad Nacional surcoreano calificó los lanzamientos como violaciones de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU; Japón presentó una protesta diplomática. Pyongyang, por su parte, considera los ejercicios de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón preparativos hostiles y presenta sus armas como defensa legítima.

No son afirmaciones equivalentes: los lanzamientos ocurrieron y fueron detectados; atribuirles una finalidad defensiva o provocadora pertenece al discurso de cada parte y al análisis político.

El régimen internacional de sanciones busca limitar los programas nuclear y balístico norcoreanos. Sin embargo, la ONU contempla excepciones para que las restricciones no impidan la asistencia destinada a la población civil. Esa distinción es esencial: presionar al Gobierno no debe significar castigar indiscriminadamente al pueblo. Comité 1718 del Consejo de Seguridad: excepciones humanitarias.

Las ideas que orientan a los protagonistas

Pyongyang: soberanía mediante disuasión. El Gobierno de Kim Jong-un sostiene que las armas nucleares garantizan la supervivencia del Estado frente a la superioridad militar estadounidense. Esta es su autodescripción. Nuestro análisis es que semejante lógica consolida al régimen y eleva el coste de cualquier presión exterior, pero prolonga el aislamiento y expone a la población a nuevas restricciones.

Seúl: defensa aliada y apertura al diálogo. El presidente surcoreano Lee Jae-myung combina condena de los lanzamientos y cooperación militar con la propuesta de sustituir progresivamente la confrontación por paz y cooperación. La dificultad consiste en ofrecer diálogo sin normalizar las amenazas. Reuters, antecedentes del 2 de septiembre.

Washington y Tokio: seguridad mediante alianzas y reglas internacionales. Estados Unidos y Japón entienden la coordinación militar como protección frente a una capacidad norcoreana creciente. Para Pyongyang, esa misma coordinación confirma el cerco que denuncia. Reconocer esta percepción mutua ayuda a explicar las decisiones; no justifica incumplir obligaciones internacionales.

Estas posiciones corresponden a gobiernos concretos y no resumen la diversidad política de las sociedades coreana, japonesa o estadounidense.

Discernimiento católico

El Concilio Vaticano II reconoce la responsabilidad de los gobiernos de proteger a sus pueblos, pero advierte que la carrera armamentística no constituye una paz segura y perjudica intolerablemente a los pobres. Enseña además que la paz debe nacer de la confianza y de un desarme simultáneo, pactado y verificable. Esta es enseñanza magisterial. Gaudium et spes, 79–82.

Nuestro juicio prudencial es que la defensa legítima no basta si carece de una vía diplomática. La dignidad humana exige proteger a los civiles de los misiles, pero también del hambre, el aislamiento y las sanciones indiscriminadas. Seguridad, justicia, solidaridad y bien común deben pensarse juntas.

Qué conviene observar

Habrá que comprobar si siguen nuevos lanzamientos, si los aliados amplían sus ejercicios y si aparecen condiciones reales para reabrir canales de diálogo. La señal decisiva no será una pausa retórica, sino una reducción verificable del riesgo acompañada de protección humanitaria.

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