septiembre 22, 2026

Rusia defiende conservar el veto en la ONU frente a la propuesta turca de suprimirlo

Scriptorium Lucis · Sala Atrio
El mundo y la fe · La noticia geopolítica del día

Fecha y hora de corte: 22 de septiembre de 2026, 8:13 a. m., Colombia (America/Bogota).

Moscú propone ampliar los miembros permanentes del Consejo de Seguridad; Ankara quiere eliminar esa condición y el veto. Detrás del desacuerdo está una cuestión decisiva: cómo organizar un poder internacional capaz de proteger la paz sin quedar sometido a unos pocos Estados.

Cuál es la noticia

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó este martes que Rusia apoya incorporar nuevos miembros permanentes al Consejo de Seguridad de la ONU, pero conservar el veto. Respondía a la propuesta contraria del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan. Reuters publicó sus declaraciones el 22 de septiembre, a las 10:38 UTC, antes de nuestro corte. Reuters, 22 de septiembre.

La novedad es esta discrepancia diplomática expresada públicamente. No se ha anunciado una reforma acordada ni un cambio en las reglas vigentes.

Por qué la elegimos

Porque la organización del poder internacional tiene consecuencias humanas. Cuando los gobiernos discrepan sobre cómo responder a una guerra, importan tanto sus decisiones como las reglas que permiten adoptarlas o bloquearlas.

Para quienes viven bajo los bombardeos o han abandonado su hogar, la eficacia de las instituciones no es una cuestión meramente administrativa. Esta noticia permite preguntar qué estructura facilita la protección de las personas y cuál puede convertir sus necesidades en objeto de negociación entre potencias.

Qué hay detrás

El Consejo tiene quince miembros. Cinco son permanentes: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia. En las decisiones sustantivas, un voto negativo de cualquiera de ellos puede impedir la aprobación; abstenerse no equivale a vetar. Se requieren al menos nueve votos favorables. ONU: sistema de votación del Consejo de Seguridad.

Conviene distinguir dos reformas diferentes: aumentar el número de participantes y cambiar la distribución de su poder. Un Consejo más amplio podría representar mejor al mundo sin dejar de estar expuesto al bloqueo. Esa posibilidad es nuestro análisis institucional, no un resultado demostrado de una propuesta todavía pendiente.

Las ideas que orientan a los protagonistas

Turquía: representación mediante elección y responsabilidad compartida. La Presidencia turca difundió hoy un artículo de Erdoğan que propone eliminar el veto y los puestos permanentes. Plantea miembros elegidos por periodos determinados y mayor rendición de cuentas ante la Asamblea General. Su argumento es que añadir países privilegiados ampliaría el privilegio sin resolver el problema.

Es la posición oficial del presidente, no una descripción de toda la sociedad turca. Nuestra interpretación es que su propuesta favorece una participación más abierta y también ofrece mayores posibilidades de influencia a Estados actualmente excluidos del núcleo permanente. Presidencia turca, artículo difundido el 22 de septiembre.

Rusia: ampliar la representación preservando el poder de bloqueo. Peskov presenta la permanencia y el veto como elementos importantes de la estructura de la ONU. Nuestra lectura es que esta fórmula permite aceptar cambios de composición conservando una garantía de influencia propia. Su dificultad práctica es explicar cómo impedir que esa garantía obstaculice respuestas necesarias para otros pueblos.

Discernimiento católico

Juan XXIII enseña que una autoridad internacional debe nacer del acuerdo entre las naciones, actuar imparcialmente y proteger los derechos humanos. La subsidiariedad exige que ayude a los Estados a cumplir sus responsabilidades, sin absorber indebidamente sus competencias. También pide adecuar las estructuras de la ONU a sus fines. Esta es enseñanza magisterial. Pacem in terris, 138–145.

El Magisterio citado no prescribe una fórmula concreta de votación. Nuestro juicio prudencial es evaluar las propuestas por su servicio al bien común: protección de los vulnerables, respeto de los pueblos, justicia y capacidad efectiva para prevenir la violencia. Ni la fuerza de una potencia ni una mayoría numérica garantizan por sí solas decisiones justas.

Qué conviene observar

Importará comprobar si aparecen propuestas negociables, garantías para los Estados pequeños y compromisos verificables de las potencias. El criterio decisivo será si la reforma mejora la protección de las personas, además de redistribuir puestos y facultades.

Imagen de contexto: Meizhi Lang / Unsplash.

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