septiembre 19, 2026

El que tenga oídos para oír, que oiga · La semilla y la perseverancia

Sala principal: Coro · Serie: Lectio cotidiana · Código: COR-LECT-2026-09-19 · Versión: 1.1 · Fecha: sábado 19 de septiembre de 2026 · Estado: publicado.

Celebración elegida: sábado de la XXIV semana del Tiempo Ordinario · Color: verde. Puede celebrarse facultativamente la memoria de san Jenaro, obispo y mártir, con color rojo; esta pieza sigue la liturgia ferial.

Lecturas: 1 Corintios 15,35–37.42–49 · Salmo 56 · Lucas 8,4–15. Cotejo litúrgico: leccionario 448 de la USCCB.

El Evangelio completo · Traducción propia de estudio

Traducción realizada para el estudio del texto griego. No sustituye el leccionario aprobado para la proclamación litúrgica.

4 Al reunirse una gran multitud y acudir a él de ciudad en ciudad, Jesús habló por medio de una parábola: 5 «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, fue pisoteada, y las aves del cielo se la comieron. 6 Otra cayó sobre la roca y, al brotar, se secó por no tener humedad. 7 Otra cayó en medio de espinos; los espinos crecieron con ella y la ahogaron. 8 Otra cayó en tierra buena y, al crecer, produjo fruto cien veces más». Diciendo esto, alzaba la voz: «El que tenga oídos para oír, que oiga».

9 Sus discípulos le preguntaban qué significaba aquella parábola. 10 Él dijo: «A ustedes les ha sido dado conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en parábolas, para que mirando no vean y oyendo no comprendan. 11 Esta es la parábola: la semilla es la palabra de Dios. 12 Los de junto al camino son los que oyen; luego viene el diablo y quita la palabra de su corazón, para que no crean y se salven. 13 Los de sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con alegría; pero no tienen raíz: creen por un tiempo y en tiempo de prueba se apartan. 14 Lo que cayó entre los espinos son los que oyen, pero, al seguir su camino, quedan ahogados por preocupaciones, riquezas y placeres de la vida, y no llevan fruto a madurez. 15 Lo de la tierra buena son los que, habiendo oído la palabra con corazón noble y bueno, la retienen y dan fruto con perseverancia».

Centro teológico

Las dos lecturas se iluminan mutuamente mediante una misma imagen: la semilla. Pablo contempla el grano sembrado para hablar de la resurrección; Jesús contempla la siembra para hablar de la recepción de la Palabra. En ambos casos, la vida de Dios no se confunde con la apariencia inmediata. La semilla parece pequeña y vulnerable, pero lleva dentro una posibilidad que solo se manifiesta atravesando tiempo, profundidad y transformación.

El problema de la parábola no está en la calidad de la semilla: «la semilla es la palabra de Dios». La diferencia está en la acogida. Oír no basta. La Palabra puede quedar en la superficie, puede entusiasmar sin echar raíz o puede ser ahogada por aquello que ocupa por completo el corazón. La tierra buena no es la persona sin dificultades; es quien escucha, retiene y persevera.

Maestro y discípulo · ¿Qué significa escuchar?

Clave de lectura: [D] dato del texto; [I] interpretación.

1. «Salió el sembrador»

Discípulo: ¿La parábola pone el acento en el sembrador o en los terrenos?

Maestro: [D] El relato comienza con ὁ σπείρων, «el que siembra», y enseguida concentra la atención en el destino de la semilla. El sembrador la esparce con amplitud; no administra la Palabra según un cálculo previo de merecimientos.

2. «La semilla es la palabra de Dios»

Discípulo: ¿Por qué es tan importante esta frase?

Maestro: [D] Lucas mismo ofrece la clave: ὁ σπόρος ἐστὶν ὁ λόγος τοῦ θεοῦ. No estamos ante una alegoría inventada libremente por el lector. La semilla representa la Palabra que viene de Dios y busca entrar en el corazón humano.

3. «No tienen raíz»

Discípulo: ¿Puede haber una fe alegre y, sin embargo, frágil?

Maestro: Sí. [D] El texto dice que algunos reciben la Palabra «con alegría», pero carecen de raíz. La emoción inicial no es despreciada; simplemente no basta. La prueba revela si la Palabra ha penetrado hasta un estrato más profundo de la vida.

4. Los espinos

Discípulo: ¿Qué ahoga la Palabra?

Maestro: [D] Lucas nombra tres fuerzas: preocupaciones, riqueza y placeres de la vida. No dice que toda preocupación, todo bien material o todo placer sea malo. [I] El peligro aparece cuando estas realidades crecen hasta ocupar el espacio interior necesario para que la Palabra madure.

5. «La retienen»

Discípulo: ¿Qué distingue a la tierra buena?

Maestro: [D] El verbo κατέχουσιν —katéchousin— significa mantener, conservar, retener firmemente. Escuchar cristianamente no es dejar pasar una frase bella; es custodiarla hasta que configure decisiones y hábitos.

6. «Con perseverancia»

Discípulo: ¿El fruto es inmediato?

Maestro: No. [D] Lucas termina con ἐν ὑπομονῇ —en hypomonê—: con perseverancia, constancia, resistencia paciente. El fruto cristiano necesita tiempo. La perseverancia no añade algo extraño a la fe: es la forma temporal de una escucha que no abandona la Palabra.

Síntesis para escuchar

Hoy Jesús no pregunta si hemos oído la Palabra, sino qué ocurre con ella después de oírla. Puede quedarse en la superficie, entusiasmar por un momento o quedar sofocada por demasiadas cosas. La tierra buena es el corazón que escucha, conserva y persevera. Pablo añade una esperanza decisiva: Dios sabe hacer surgir vida de lo sembrado. Nada entregado a Él con fe y paciencia está condenado a permanecer estéril.

Oración

Señor Jesús, sembrador paciente, abre mi oído y profundiza mi corazón. Que tu Palabra no quede en la superficie ni sea ahogada por mis preocupaciones. Dame raíz en la prueba, libertad ante los bienes y perseverancia para dar fruto a su tiempo. Amén.

Un fruto verificable

Elegir una sola frase del Evangelio de hoy, escribirla y volver a ella tres veces durante el día antes de tomar una decisión concreta.

Frase del día: Escuchar es retener la Palabra hasta que dé fruto con perseverancia.

Fuentes y contraste

Imagen: Vincent van Gogh, El sembrador, junio de 1888. Dominio público, vía Wikimedia Commons. La obra acompaña la imagen evangélica sin pretender reconstruir históricamente la escena.

Autoría: Pbro. José Octavio Lara Pachón

Scriptorium Lucis — Una página para iluminar lo real.

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