septiembre 30, 2026

Sesión 6 · Voluntad, libertad y pasiones

Volver al Aula Tomista · Sesión 6 de 18

Scriptorium Lucis · Schola · Síntesis Filosófica Tomista
Pbro. José Octavio Lara Pachón · 30 de septiembre de 2026

Para preparar esta clase

Material de apoyo a la docencia en el Seminario Mayor Arquidiocesano San Pedro Apóstol de Cali. Ubicación: antropología, libertad y apertura a la ética. Retome el juicio estudiado en la sesión 5 y la distinción entre potencia y acto de la sesión 2.

Antes. Lea ST I-II, q. 13, a. 6, cuerpo (español) y ST I-II, q. 24, a. 1, cuerpo (español). Distinga juzgar algo bueno, sentir atracción y elegir. Durante. Reconstruya el argumento de Tomás y examine qué significa que una pasión influya en la elección. Después. Analice el caso propuesto sin confundir intensidad afectiva, consentimiento y ejecución.

Guía pedagógica [P]. Cómo estudiar en el Aula · El Seminario y el Aula

Entre lo que siento y lo que decido

[P] Un estudiante recibe una crítica delante de sus compañeros. Se siente herido, imagina una respuesta dura y comienza a escribirla. Antes de enviarla, relee lo que le dijeron y descubre que una parte de la crítica era justa. Sigue dolido, pero decide pedir una conversación. El caso es imaginario: permite distinguir una reacción afectiva, un juicio sobre lo ocurrido y una decisión.

La sesión anterior examinó cómo afirmamos algo como verdadero. Ahora preguntamos cómo nos movemos hacia lo que consideramos bueno. ¿Querer equivale a sentir? ¿Elegir es limitarse a seguir la impresión más fuerte? ¿La formación de la libertad pide eliminar las pasiones o aprender a integrarlas?

Objetivos. Explicar la voluntad como apetito racional; distinguir querer, deliberar y elegir; reconstruir el argumento tomista sobre la libertad; y precisar la relación entre pasiones y valoración moral. Duración propuesta: 120 minutos.

Criterio de lectura. [D] señala lo documentado; [I], una interpretación o reconstrucción; [P], nuestras propuestas docentes. Los textos proceden de una obra teológica. La clase estudia sus razones filosóficas sobre el obrar humano; cuando aparece la imputación del pecado, se identifica expresamente ese contexto teológico.

Tesis de la sesión [I]. La voluntad tiende al bien conocido y la elección pertenece a ella con la orientación de la razón. Los bienes particulares no la determinan siempre a una única respuesta. Las pasiones pueden influir en el juicio y participar del obrar moral; comprender esa influencia exige distinguir inclinación, consentimiento y condiciones del acto. Fuente: ST I-II, q. 8, a. 1, cuerpo (español); ST I-II, q. 13, aa. 1 y 6, cuerpo (español); ST I-II, q. 10, a. 3, cuerpo (español); ST I-II, q. 24, a. 1, cuerpo (español).

1. La voluntad se dirige a un bien conocido

[D] Tomás llama a la voluntad appetitus rationalis, apetito racional. «Apetito» significa aquí inclinación hacia algo, no solamente hambre o deseo corporal. En el caso de la voluntad, el bien al que se tiende es un bien aprehendido: algo presentado por el conocimiento como conveniente. Por eso puede quererse lo que parece bueno y no lo es verdaderamente. Fuente: ST I-II, q. 8, a. 1, cuerpo (español).

[I] Esta distinción ayuda a evitar una conclusión equivocada: decir que alguien actuó buscando algún bien no convierte su acto en bueno. Puede haber buscado comodidad, prestigio o una ventaja mediante una acción injusta. La explicación de por qué una acción atrae y el juicio sobre su bondad son preguntas distintas. La tesis del bien aprehendido exige examinar precisamente qué se tomó por bueno y con qué razón. Fuente: ST I-II, q. 8, a. 1, cuerpo (español).

[P] En el caso inicial, responder con dureza puede presentarse como defensa de la propia dignidad. Pedir una conversación puede presentarse como una manera de aclarar la verdad y cuidar la relación. Haber identificado algo atractivo en cada alternativa todavía no decide cuál es justa ni qué consecuencias tiene.

2. Querer un fin y elegir un camino

[D] La electio, elección, reúne algo de la razón y algo de la voluntad. La razón compara y orienta; la voluntad se dirige a lo elegido. Tomás atribuye sustancialmente la elección a la potencia apetitiva, bajo la ordenación racional. Una conclusión sobre lo que conviene hacer y el acto de elegirlo pueden distinguirse, aunque se relacionen estrechamente. Fuente: ST I-II, q. 13, a. 1, cuerpo (español).

[D] La elección se refiere a lo que se ordena a un fin. Esto no significa que jamás podamos elegir algo que llamamos «fin» en una conversación ordinaria: un fin subordinado puede considerarse a su vez en relación con otro. Tomás reserva la distinción estricta entre el fin en cuanto tal y lo que se quiere para alcanzarlo. Fuente: ST I-II, q. 13, a. 3, cuerpo (español).

[I] Querer aprender filosofía y decidir leer hoy un artículo de Tomás no son descripciones equivalentes. La primera expresa una orientación; la segunda determina algo que se hará para realizarla. El ejemplo es nuestro, pero permite reconocer por qué el querer necesita adquirir una forma concreta en la elección. Fuente: ST I-II, q. 13, aa. 1 y 3, cuerpo (español).

Distinguir momentos del caso inicial [P]
Momento Pregunta Ejemplo
Reacción afectiva ¿Qué siento ante lo ocurrido? Dolor e ira ante la crítica.
Consideración racional ¿Qué pasó y qué conviene hacer? Releer y comparar respuestas posibles.
Elección ¿Por cuál alternativa me decido? Pedir una conversación.
Ejecución ¿Llevo a cabo lo decidido? Solicitarla y acudir.

[P] El cuadro es una herramienta de análisis, no una cronología rígida: podemos volver a pensar una decisión y seguir sintiendo mientras actuamos. Tampoco es una transcripción de todas las distinciones del tratado tomista de los actos humanos.

3. La raíz racional de la libertad

[D] En I-II, q. 10, a. 2, Tomás distingue el ejercicio de querer y la determinación del acto por su objeto. El bien perfecto, presentado como tal, no se encuentra en la misma situación que los bienes particulares: estos admiten distintas consideraciones, porque algo puede resultar atractivo bajo un aspecto y deficiente bajo otro. No es correcto trasladar sin más al bien particular la necesidad con la que se quiere la felicidad como bien perfecto. Fuente: ST I-II, q. 10, a. 2, cuerpo (español).

[D] I-II, q. 13, a. 6, vincula la libertad de elección con esa capacidad racional: podemos considerar el actuar y el no actuar, y apreciar diversos aspectos de los bienes particulares. Tomás no define la libertad como falta de razones. La explica atendiendo al modo en que la razón presenta lo elegible y a la amplitud de la voluntad ante ello. Fuente: ST I-II, q. 13, a. 6, cuerpo (español).

Lectura breve del texto latino

Homo non ex necessitate eligit.

Traducción propia: «El ser humano no elige por necesidad». Es el comienzo de la respuesta de Suma teológica I-II, q. 13, a. 6, cuerpo, cotejado con el texto latino de Corpus Thomisticum. ST I-II, q. 13, a. 6, cuerpo (español)

[I] Homo es el sujeto: el ser humano. Eligit significa «elige». Ex necessitate indica el modo de obrar que se niega. La frase necesita el argumento que la sigue: la razón puede considerar diversos aspectos de los bienes particulares. Aislada, podría interpretarse erróneamente como si todo lo que hacemos fuese una elección deliberada o como si nunca padeciéramos coacción ni impedimentos.

[D] En I, q. 83, a. 1, Tomás relaciona también el libre albedrío con el juicio racional acerca de acciones particulares y contingentes. Además, en la respuesta 4 distingue decidir y conseguir ejecutar lo decidido: puede haber impedimentos exteriores. Poder elegir una acción no garantiza que podamos realizarla en cualquier circunstancia. Fuente: ST I, q. 83, a. 1, cuerpo y respuesta 4 (español).

4. Las pasiones pertenecen a nuestra vida corporal

[D] Passio, pasión, tiene varios sentidos en Tomás. En el sentido propio que interesa al tratado afectivo, se refiere al movimiento del apetito sensible con modificación corporal. Por eso distingue este modo de apetecer del acto de la voluntad como apetito intelectual. Los nombres «amor» o «gozo» pueden aplicarse a distintos niveles, y no basta que la palabra sea la misma para identificar el modo de la operación. Fuente: ST I-II, q. 22, aa. 1 y 3, cuerpo; a. 3, respuesta 3 (español).

[I] La distinción permite analizar una persona corporal e intelectual sin dividirla en dos sujetos rivales. El estudiante que siente ira y decide conversar es el mismo. «Razón contra emoción» puede servir como expresión cotidiana de un conflicto; como explicación filosófica completa resulta insuficiente. Aquí buscamos reconocer operaciones y su relación, no imaginar dos personas dentro de una sola. Fuente: ST I-II, q. 22, a. 3, cuerpo (español); ST I-II, q. 10, a. 3, cuerpo (español).

[D] En I-II, q. 24, a. 1, Tomás distingue las pasiones consideradas como movimientos sensibles de su relación con la razón y la voluntad. En la primera consideración no tienen por sí mismas bondad o malicia moral; en cuanto participan de lo voluntario, sí pueden recibir esa valoración. La distinción no elimina la responsabilidad: obliga a precisar qué se consiente, qué se busca y qué puede gobernarse. Fuente: ST I-II, q. 24, a. 1, cuerpo (español).

5. Una influencia real que necesita matices

[D] Tomás admite que una pasión modifica cómo algo se presenta como conveniente. A la vez distingue la situación en que permanece un juicio racional de aquella en que el uso de la razón queda enteramente impedido. Mientras queda un movimiento libre de la voluntad, esta no sigue necesariamente lo sugerido por la pasión. No debe formularse su posición como «las pasiones nunca influyen» ni como «la voluntad domina de inmediato todo sentimiento». Fuente: ST I-II, q. 10, a. 3, cuerpo y respuestas 1–2 (español).

[I] Conviene distinguir antecedente y consecuente respecto del juicio y de la voluntad, no solo contar qué ocurrió primero en el reloj. Tomás explica que una pasión puede preceder y ofuscar el juicio; también puede seguir a una voluntad intensa o ser buscada para cooperar con una acción. En el segundo caso no necesariamente disminuye el bien del acto: puede expresar o favorecer una entrega más plena al bien. Fuente: ST I-II, q. 24, a. 3, cuerpo y respuesta 1 (español).

[D] Cuando examina si una pasión excusa del pecado, Tomás pide considerar también si su causa fue voluntaria. Distingue lo involuntario de aquello querido directamente o querido en su causa. Este es un análisis situado en su tratado teológico del pecado: no autoriza a deducir automáticamente la responsabilidad de una persona a partir de la intensidad visible de sus emociones. Fuente: ST I-II, q. 77, a. 7, cuerpo (español).

[P] Para el acompañamiento, la consecuencia docente es escuchar antes de juzgar: ¿qué pudo comprender la persona?, ¿qué consintió?, ¿qué alternativas percibió?, ¿qué hizo deliberadamente? Son preguntas para examinar un caso; esta clase no establece la culpabilidad de nadie ni ofrece un diagnóstico clínico.

Reconstrucción del argumento sobre la elección

  1. [I] Punto de partida: la voluntad puede tender a lo que el conocimiento presenta bajo algún aspecto de bien.
  2. [I] Distinción: un bien particular puede ser considerado favorable bajo un aspecto y deficiente bajo otro.
  3. [I] Mediación racional: la razón puede comparar alternativas y examinar también la conveniencia de actuar o abstenerse.
  4. [I] Conclusión: la elección de un bien particular no queda siempre determinada necesariamente por su mera presencia; pertenece al obrar racional y voluntario.

Este esquema reconstruye el argumento de Aquino; no es una cita literal. Su alcance exige conservar las distinciones sobre ejercicio, objeto e impedimentos. Fuente: ST I-II, q. 8, a. 1, cuerpo (español); ST I-II, q. 10, aa. 2–3, cuerpo (español); ST I-II, q. 13, a. 6, cuerpo (español).

Objeciones y respuestas

1. «Si siempre queremos el bien, ¿cómo podemos elegir el mal?» [I] Porque querer bajo una apariencia de bien no equivale a elegir un bien verdadero. El agente puede buscar una ventaja en una acción desordenada. La referencia al bien conocido explica su atractivo, pero deja abierta la evaluación de ese juicio y de la acción. Fuente: ST I-II, q. 8, a. 1, cuerpo (español).

2. «Si elijo lo que me parece mejor, ¿no estoy determinado por ello?» [D] La objeción aparece expresamente en I-II, q. 13, a. 6, objeción 3. La respuesta remite a la diversidad de consideraciones posibles: algo que se presenta como preferible bajo un aspecto puede examinarse bajo otro. Reconstruir esa respuesta no exige afirmar que las alternativas carezcan de valor objetivo ni que toda decisión sea igualmente buena. Fuente: ST I-II, q. 13, a. 6, objeción 3, cuerpo y respuesta 3 (español).

3. «¿No sería más perfecta una persona que hiciera el bien sin sentir nada?» [D] En I-II, q. 24, a. 3, Tomás sostiene que la perfección del bien humano puede comprender también la participación ordenada del apetito sensible. El problema moral no es sentir en cuanto tal; importa la relación de ese sentir con el bien y con la razón. Fuente: ST I-II, q. 24, a. 3, cuerpo (español).

4. «Si la pasión fue muy fuerte, ¿queda explicado y justificado todo?» [I] Explicar una influencia no equivale todavía a resolver la imputación. Hay que examinar el uso de razón, el consentimiento y lo voluntario en la causa. La respuesta general «siempre» o «nunca» borraría distinciones que el propio Tomás considera necesarias. Fuente: ST I-II, q. 10, a. 3, cuerpo (español); ST I-II, q. 77, a. 7, cuerpo (español).

Ejercicio y orientación de respuesta

[P] Retome al estudiante criticado. Redacte un análisis de unas 200 palabras que distinga: la reacción afectiva; el bien que parecía prometer la respuesta dura; las razones descubiertas al releer; y el objeto de la elección final. Añada una variante: el estudiante decide alimentar deliberadamente su ira antes de responder. ¿Qué nueva pregunta debería hacerse?

Orientación. Sentir dolor no demuestra por sí solo que haya elegido ofender. Imaginar una respuesta, redactarla y enviarla tampoco son descripciones idénticas. Pedir conversación puede mostrar que el juicio práctico reconsideró la situación. En la variante, debe examinarse el papel de la voluntad en alimentar la pasión. No se adjudicará una culpabilidad automática a partir de los pocos datos del relato.

Evaluación [P]. Cuatro criterios, de 0 a 2 puntos cada uno: diferencia entre juicio y elección; distinción entre bien aparente y bien verdadero; atención a la relación de la pasión con la voluntad; y referencia precisa a la fuente. La puntuación evalúa el razonamiento del ejercicio, no la vida moral del estudiante.

Para la formación y la vida comunitaria

[P] Proponga una conversación de diez minutos sobre una decisión cotidiana. Cada participante distinguirá «qué sentí», «qué consideré bueno» y «qué elegí». Después podrá indicar qué razón le haría revisar su elección. La finalidad es aprender a dar cuenta de los actos con sinceridad y precisión, conservando el respeto por la experiencia de los demás.

Distribución de la clase

[P] Recuperación y caso inicial: 10 minutos. Lectura del texto: 25. Distinciones y argumento: 20. Pausa: 10. Objeciones: 20. Ejercicio: 25. Síntesis y evaluación: 10. Total: 120 minutos.

Síntesis para decir en voz alta

[I] Para santo Tomás, la voluntad se dirige a lo conocido bajo algún aspecto de bien. La elección pertenece a esa capacidad de querer y recibe la orientación de la razón. Como los bienes particulares pueden considerarse desde distintos aspectos, su presencia no impone siempre una respuesta única. Las pasiones forman parte de nuestra vida sensible y corporal: pueden influir en lo que nos parece conveniente, dificultar el juicio o cooperar con el bien elegido. Por eso, educar el obrar pide distinguir lo sentido, lo juzgado y lo consentido. La fuerza de una emoción no resuelve por sí sola el valor de una acción; hace necesario examinar con más precisión las condiciones en que actuamos. Fuente: ST I-II, q. 8, a. 1, cuerpo (español); ST I-II, q. 13, aa. 1 y 6, cuerpo (español); ST I-II, q. 10, a. 3, cuerpo (español); ST I-II, q. 24, aa. 1 y 3, cuerpo (español).

Glosario de lectura

Voluntas: voluntad. Appetitus rationalis: apetito racional. Bonum apprehensum: bien aprehendido o conocido. Electio: elección. Consilium: deliberación. Liberum arbitrium: libre albedrío. Passio: pasión, aquí como movimiento del apetito sensible con modificación corporal. Voluntarium in causa: voluntario en su causa. Beatitudo: felicidad o bienaventuranza; en el argumento estudiado, el bien perfecto querido como fin.

Fuentes para verificar y seguir leyendo

  1. ST I-II, q. 8, a. 1, cuerpo (español): voluntad y bien conocido.
  2. ST I-II, q. 13, aa. 1, 3 y 6, cuerpo; a. 6, objeción 3 y respuesta 3 (español): elección, fin y libertad.
  3. ST I-II, q. 10, aa. 2–3, cuerpo; a. 3, respuestas 1–2 (español): objeto, ejercicio de la voluntad e influjo de la pasión.
  4. ST I, q. 83, a. 1, cuerpo y respuesta 4 (español): juicio racional y límites de la ejecución.
  5. ST I-II, q. 22, aa. 1 y 3, cuerpo; a. 3, respuesta 3 (español): sentido de pasión y distinción de apetitos.
  6. ST I-II, q. 24, aa. 1–3, cuerpo; a. 3, respuesta 1 (español): valoración moral y participación ordenada de las pasiones.
  7. ST I-II, q. 77, a. 7, cuerpo (español): lectura complementaria, en contexto teológico, sobre pasión y voluntariedad.

El fragmento latino y su traducción se han cotejado. La redacción, los ejemplos, el cuadro y las actividades son propios de esta clase. Los enlaces de estudio conducen al texto español.

Checkpoint tomista

Ruta y sesión: Síntesis Filosófica Tomista · Sesión 6.
Tesis por comprobar: la elección es un acto de la voluntad orientado por la razón; las pasiones influyen de modos que deben distinguirse.
Distinción en proceso: sentir / juzgar / elegir / ejecutar.
Fuentes trabajadas: ST I, q. 83; I-II, qq. 8, 10, 13, 22 y 24; q. 77, a. 7.
Error que vigilar: confundir bien aparente y bien verdadero, o intensidad emocional y consentimiento.
Próximo ejercicio: convertir una explicación sobre la elección en un argumento con premisas y conclusión, como preparación de la sesión 7. La lectura del material no acredita por sí sola el dominio del estudiante.

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Fuentes y referencias revisadas el 30 de septiembre de 2026. Criterio de fuentes del Aula. Apoyo a la docencia del Pbro. José Octavio Lara Pachón en el Seminario Mayor Arquidiocesano San Pedro Apóstol de Cali.

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